La visita del papa León XIV a la Argentina genera una gran expectativa entre los fieles de Comodoro Rivadavia. Más de seis colectivos se preparan para partir desde la ciudad y trasladar a los vecinos que buscan vivir de cerca el encuentro con el Santo Padre.
En la previa del viaje, quienes participarán de esta experiencia dialogaron con El Comodorense y expresaron la emoción que sienten ante esta oportunidad. «Es algo que pasa muy pocas veces en la vida, una posibilidad de ver al Santo Padre que viene. Y lo lindo es que nos habla nuestro idioma, lo vamos a entender perfectamente», manifestó una de las pasajeras mientras esperaba para subir a los colectivos.
Además, contó que llevará distintos pedidos para la comunidad: «Pedir por toda esta ciudad, para que todo vaya bien, para que salgamos adelante, para que haya trabajo y bendiciones para todos aquellos que lo necesitan».
Otro de los viajeros, oriundo de Catamarca y radicado en Comodoro Rivadavia desde hace 40 años, también compartió su entusiasmo. Con el bombo preparado, contó que suele acompañar sus viajes con música, cantos y oraciones. «Donde viajo siempre hay lugar para todos, para rezar, para tocar el bombo y para cantar», señaló.
Por su parte, una de las mujeres que participará del viaje destacó que su principal expectativa es compartir las jornadas de oración junto a otros fieles. «Para mí va a ser una emoción muy grande poder estar con mucha comunidad, con mucha gente rezando todos por lo mismo: por la paz, por la unidad, por los enfermos, por los que necesitan y por todas las necesidades que tiene el pueblo», expresó.
También relató que el viaje surgió de manera inesperada, a partir de la invitación de compañeras de la Pastoral de la Salud. Con el acompañamiento de su familia, finalmente pudo concretar el deseo de participar de la visita.
Los comodorenses tienen organizadas sus actividades para acompañar la agenda del pontífice y esperan poder verlo en los distintos encuentros previstos, entre ellos las actividades en Luján. Mientras aguardan para emprender el viaje, la emoción y la esperanza marcan la previa de una experiencia que, según expresaron, «no se puede pagar con nada».
