Oriundo de la ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires, Guerrero se desempeñó durante más de dos décadas como camionero de larga distancia.
Sin embargo, tras atravesar profundas y dolorosas pérdidas familiares —entre ellas el fallecimiento de uno de sus hijos—, decidió dar un vuelco rotundo a su vida y encauzar el dolor hacia una causa de profunda fe, superación personal y compromiso patriótico.
El viaje comenzó en febrero de 2024 en la provincia de San Juan. En sus primeras etapas, recorrió a pie y en bicicleta —empujando un carro de transporte de carga hecho a mano— las provincias de La Rioja, Catamarca y Córdoba. Con el correr de los meses y tras adentrarse en la rigurosidad de la Patagonia a través de Neuquén, Río Negro y Santa Cruz, su travesía sumó un hito histórico: al llegar a Puerto Santa Cruz, donó su bicicleta original al Museo Histórico local como pieza de exhibición y testimonio patriótico.
Para continuar su viaje hacia el sur de la Argentina y encarar las exigentes rutas patagónicas, el «Guerrero del Camino» adaptó su medio de transporte a una motocicleta Zanella de 110 cc ensamblada con un habitáculo metálico cerrado. El pintoresco rodado, pintado de rojo y azul y embanderado con los colores patrios, lleva inscriptos mensajes como «Las Malvinas son argentinas» y «No soy veterano de guerra, soy un argentino de corazón por el país».
A su paso por la zona céntrica y los accesos a Comodoro Rivadavia, el viajero despertó la simpatía y el acompañamiento de los vecinos comodorenses, quienes lo saludaron y brindaron muestras de apoyo en su ruta hacia la zona austral. Con la mirada puesta en las islas, Guerrero continúa sumando kilómetros como un verdadero símbolo de memoria, fe y soberanía popular sobre las rutas del país.
