A pesar de que se dispuso de una guardia policial durante las 24 horas, los ataques con armas de fuego no cesan en el barrio de la zona suroeste, donde el domingo fue ultimado de un disparo en el pecho Juliano Monaldi. “Somos todos rehenes de esa situación”, indicó un funcionario policial al diario Patagónico.
A cuatro días de haberse producido el segundo homicidio del año en Comodoro Rivadavia, la división de investigaciones de la policía continúa con las averiguaciones y el análisis de las pruebas para tratar de dar con los asesinos de Juliano Monaldi. La pista más firme se direcciona a identificar el vehículo en el cual se movilizaban los atacantes.
Si bien se desconoce cuántos individuos iban en el rodado que se cruzó con Monaldi, testigos describieron al vehículo desde donde salió el disparo mortal. Los tiroteos se repiten en las noches de las “1.311”
El crimen se produjo pasadas las 18 del domingo cuando la víctima regresaba de comprar del kiosco de la esquina de su casa, en Cabo Valdés casi Juana Azurduy.
También la policía profundiza en los datos que dan cuenta sobre una pelea que existió previamente al homicidio entre un hermano menor de Juliano Monaldi, apodado “Chiqui” con un individuo conocido por sus antecedentes. Sin embargo, los vecinos no quieren aportar mayores detalles de lo sucedido por temor a represalias.
Justamente, los disparos de armas de fuego durante las últimas noches se acrecentaron y los estruendos tienen “sitiados” a los vecinos del lugar. A pesar de que se reforzó la presencia policial, según aseguraron las autoridades policiales, los revoltosos se dispersan enseguida y no han podido ser atrapados.
