El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) advirtió sobre un número inusualmente alto de ballenatos de ballena franca austral muertos en las costas de Península Valdés durante la temporada 2026. Los registros preliminares indican que el episodio podría superar el antecedente de 2012, cuando se documentaron 113 crías sin vida. La cifra definitiva y las causas de la mortandad todavía están bajo estudio.
La Secretaría de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable de Chubut informó que realiza el seguimiento de los varamientos junto con especialistas y equipos científicos.
De manera preliminar, la Provincia analiza si una bacteria común en el ambiente marino, capaz de causar una afección sistémica en ballenatos, puede estar asociada con la mortandad. Las autoridades aclararon que, hasta el momento, no identificaron evidencias que permitan atribuir las muertes a factores de origen humano.
El conteo de ballenatos muertos y nacimientos definirá el alcance del episodio
Para medir la magnitud de la mortandad, los investigadores deberán consolidar el número de ballenatos hallados muertos y relacionarlo con los nacimientos registrados durante la temporada. El ICB remarcó que el impacto sobre la población no puede establecerse solo a partir de los varamientos, sino que requiere comparar ambos indicadores.
La ballena franca austral llega cada año a las costas de Chubut entre junio y noviembre para reproducirse y criar a sus ballenatos. Península Valdés y las áreas cercanas a Puerto Madryn constituyen una de las principales zonas de reproducción de la especie en el Atlántico Sur.
El antecedente más alto registrado hasta el momento corresponde a 2012. Ese año se contabilizaron 113 ballenatos muertos, la mayor cifra documentada hasta entonces para esta población y para la especie a nivel mundial. Los datos preliminares de 2026 indican que el evento actual podría ser de una escala mayor, aunque esa posibilidad todavía requiere confirmación.
El primer censo de la temporada 2026, realizado en septiembre, contabilizó 1.375 ballenas francas australes en las costas de Chubut, entre ellas 409 crías, según datos del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet) citados por la agencia EFE.
En 2025, el relevamiento había registrado 2.110 ejemplares, de los cuales unos 800 eran crías. Los especialistas advirtieron que la diferencia entre ambos censos debe analizarse con cautela: no permite, por sí sola, establecer una tendencia poblacional ni explicar la mortandad registrada esta temporada.
La hipótesis bacteriana requiere análisis de muestras y estudios ambientales
La Secretaría de Ambiente considera como hipótesis de trabajo la presencia de una bacteria habitual del agua de mar que puede provocar una infección sistémica en las crías. La identificación del microorganismo y su eventual relación con los casos registrados dependerán de los estudios en curso sobre los animales encontrados.
Una de las bacterias que interesa a los investigadores es Erysipelothrix rhusiopathiae,que puede encontrarse en distintos animales y ambientes marinos y causar enfermedades graves en cetáceos. Un estudio publicado en 2016 detectó ese microorganismo en lesiones de dos ballenatos examinados durante la temporada 2013 en Península Valdés.
Las lesiones, asociadas a ataques de gaviotas, fueron consideradas una posible vía de ingreso para distintos microorganismos.
Sin embargo, la investigación no pudo precisar cómo se infectaron los animales ni establecer que la bacteria hubiera provocado su muerte. Tampoco demostró una relación causal entre los ataques de gaviotas y la mortandad de ballenatos.
El ICB señaló que todavía debe determinarse qué condiciones pueden favorecer las infecciones, cuál puede ser su gravedad y cómo interactúan con otros factores que afectan la supervivencia de los ballenatos.
La evaluación también deberá incluir estudios en las aguas de los golfos Nuevo y San José para identificar condiciones ambientales que puedan afectar la supervivencia y el bienestar de las ballenas.
El relevamiento costero permitirá ordenar los registros y evitar duplicaciones
Cada ejemplar hallado se incorpora a un registro y, cuando las condiciones ambientales, logísticas y de conservación del cuerpo lo permiten, es examinado por especialistas. Las tareas incluyen la recolección de muestras y datos que puedan aportar información sobre lesiones, agentes infecciosos u otras posibles causas de muerte.
El monitoreo sistemático de las costas permitirá determinar cuántos animales fueron encontrados, evitar que un mismo caso sea contabilizado más de una vez y ubicar los varamientos según fecha y lugar. Esa información es necesaria para caracterizar la distribución y la evolución del evento durante la temporada.
El Instituto de Conservación de Ballenas cumple su 56.ª temporada de campo en Península Valdés. Sus equipos reúnen información sobre condición corporal, salud e historias de vida de los animales mediante distintas técnicas de observación.
La organización dispone de una base construida durante cinco décadas con datos de más de 5.500 individuos. Ese seguimiento de largo plazo permitirá comparar el episodio actual con otros años de mortalidad elevada y evaluar sus posibles efectos sobre la dinámica de la población.
Las autoridades recomendaron no acercarse ni tocar a una ballena varada, esté viva o muerta, y evitar que mascotas entren en contacto con el animal. Ante un hallazgo, se debe avisar a la Dirección de Fauna y Flora Silvestre y a la Secretaría de Ambiente de Chubut, al 280-4670760.
Con información de Infobae.
