Incertidumbre y demoras en el primer día de la prueba piloto del transporte en la Terminal de Ómnibus

El desembarco de las líneas urbanas en la estación terrestre dejó al descubierto fallas de frecuencias, desinformación en los recorridos e inconvenientes logísticos. Pese al reparo del frío que ofrece el edificio, los pasajeros expresaron su malestar por los retrasos.

martes 01/09/2026 - 13:53
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En el marco del primer día de la prueba piloto implementada por el Municipio para reorganizar el transporte público y trasladar paradas hacia la Terminal de Ómnibus, un equipo de Radiocracia recorrió las instalaciones para recabar el testimonio de usuarios, comerciantes y trabajadores del predio.

La jornada inaugural estuvo marcada por la desorientación generalizada de los pasajeros, las modificaciones de frecuencia y el impacto logístico en la operativa habitual de la estación.

Entre los sectores que operan diariamente en el edificio, como el servicio de encomiendas y plataformas, la medida fue recibida con cierta cautela. Si bien destacaron la predisposición de las autoridades municipales para acordar franjas de carga y descarga mediante el retiro momentáneo de vallas, advirtieron sobre los riesgos de circulación. «Es una prueba piloto y nos iremos acostumbrando, pero la terminal es chica para la cantidad de colectivos que entran, sumado a que los urbanos no tienen aviso de sonido y de noche es un peligro», señaló uno de los trabajadores. En tanto, desde los comercios internos señalaron que, aunque se registró un mayor caudal de peatones, «por ahora las ventas siguen exactamente iguales».

El mayor descontento se concentró en los usuarios del servicio. Las principales quejas apuntaron a la alteración aleatoria de los recorridos por parte de los choferes y a las severas demoras en las frecuencias. «En la línea 4 las esperas son de hasta dos horas. Los recorridos cambian según el chofer y la gente se junta en las garitas sin saber si realmente el colectivo pasa o no», relató una pasajera, quien agregó que ante la falta de certezas su hijo debe caminar media hora todas las mañanas para ir al colegio. En la misma línea, otros vecinos manifestaron haber tenido que recurrir a medios particulares para no llegar tarde a sus empleos. «Ayer la línea 12 tenía que pasar y 20 y pasó y 32; hoy tuve que pedirle a mi hijo que me lleve porque no venía más», protestó una trabajadora.

Pese al malestar por los desajustes, el único punto de coincidencia favorable entre los pasajeros fue la posibilidad de aguardar las unidades en el interior de la terminal. El resguardo frente al viento y las bajas temperaturas representó un alivio en comparación con la intemperie de las paradas sobre la avenida, aunque remarcaron la falta de planificación previa. «Estar al calentito en la terminal es positivo ante el frío o la lluvia, pero esto se tendría que haber planificado mucho antes de implementar los cambios. Ahora no nos queda otra que adaptarnos», concluyó una usuaria antes de abordar su unidad.

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