De plomo de bandas de rock y la colimba al comercio local: La historia de vida de Pablo Díaz

El trabajador repasó sus años en el Servicio Militar en Piedra Buena, su etapa junto a históricas bandas de rock patagónico, sus problemas de salud y la oportunidad laboral que le devolvió la tranquilidad.

martes 01/09/2026 - 13:10
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En cada rincón de la ciudad se cruzan historias de vida marcadas por el trabajo, los recuerdos y la resiliencia.

En diálogo con El Comodorense Stream, Pablo Díaz compartió su emotivo testimonio de vida en un punto de la ciudad cargado de nostalgia, recordando desde sus pasos por el Servicio Militar Obligatorio hasta su presente como comerciante.

Nacido en Puerto Madryn y perteneciente a la clase 1971, Díaz realizó «la colimba» en el año 1992 en el Batallón de Ingenieros de Comandante Luis Piedra Buena, en Santa Cruz, siendo parte de las últimas camadas antes de la abolición del sistema. «Para mí la colimba fue algo muy bueno porque en ese momento andaba mal, andaba en la noche. Me tocó hacerla y me ordenó la vida», reflexionó al recordar su paso por el regimiento.

Durante esa misma época previa a su radicación definitiva, Pablo estuvo fuertemente vinculado a la escena del rock patagónico de los años 90 como asistente y «plomo» de reconocidas agrupaciones regionales. «Trabajé con Factor RH, que era una banda tremenda de Daniel Rodríguez, y también con bandas de thrash metal como Pizura, que llegó a ser premiada en una bienal y fue a competir a Bariloche», rememoró con entusiasmo sobre aquellos años de música y giras.

Con el tiempo, tras unirse a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y contraer matrimonio, se afincó en la zona y se desempeñó en una amplia variedad de rubros laborales: desde la industria textil en la mítica firma Ligo hasta la reparación de tráileres para empresas petroleras como DLS y Transporte Mansilla. Sin embargo, el ritmo exigente le pasó factura a su salud. «Trabajaba sin descansar y era hipertenso. Terminé internado en el Hospital Alvear varias veces, y le estoy muy agradecido al doctor Núñez que me atendió; vivo en el barrio Palazzo», relató.

Tras atravesar ese delicado trance de salud y quedar un tiempo sin empleo, encontró una nueva oportunidad laboral que le permitió salir adelante. «Gracias a Dios, el dueño de este comercio me dio la posibilidad de empezar a trabajar, primero medio día y ahora ya afirmado. La vamos peleando y siempre sale algo», concluyó agradecido.

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