Sin embargo, el análisis del referente no estuvo exento de preocupación por el contexto económico actual.
Cúneo advirtió sobre una retracción en las ventas que impactó en la producción, provocando que un número creciente de panaderos experimentados e integrantes de las nuevas promociones de escuelas de oficios caminen diariamente las calles de Comodoro en busca de trabajo.
La celebración del Día del Panadero constituye una fecha de reconocimiento hacia uno de los rubros más antiguos e indispensables de la mesa cotidiana. En diálogo con El Comodorense, el panadero Víctor Cúneo aprovechó la conmemoración para enviar un sentido saludo a los empleados que le ponen el cuerpo a la elaboración en las cuadras de la ciudad, al tiempo que ofreció una radiografía sobre la compleja realidad operativa y laboral que atraviesa el sector en la actualidad.
Vocación a prueba de temperaturas y jornadas ininterrumpidas
Al momento de valorar la profesión, Cúneo fue enfático en resaltar que elaborar pan requiere una dedicación que excede lo meramente laboral. La dinámica de una panadería implica una labor ininterrumpida que no se detiene durante la madrugada, permitiendo que a primera hora del día la mercadería fresca esté a disposición de los vecinos en los mostradores.
En ese sentido, el comerciante visibilizó el esfuerzo invisibilizado que realizan los maestros panaderos dentro de las zonas de producción, donde la exposición al calor de los hornos resulta agobiante, de forma particular durante los meses de verano. Por ello, remarcó que se trata de una actividad que se sostiene fundamentalmente por puro gusto y elección personal, tratándose de una tarea mucho más compleja de lo que se percibe desde el exterior de los comercios.
«Mi saludo va para los chicos que están en la cuadra haciendo de panadero, un laburo bastante sacrificado. Es un rubro donde tenés que tener vocación por las horas y las temperaturas. Mientras la gente duerme, en las panaderías hay personas trabajando las 24 horas para que cuando se abra la puerta la mercadería esté calentita. No es tan fácil como se ve de afuera y hay que felicitar de corazón a quien le sale de adentro ser panadero», expresó Víctor Cúneo.
Retracción de la demanda, desocupación y nuevos egresados
Más allá del homenaje a sus pares, el análisis de Cúneo derivó en la preocupante situación económica que afecta a los establecimientos locales. Según explicó, durante los últimos tres o cuatro años se ha registrado una caída sostenida en las ventas y en los niveles de producción, lo que repercutió de forma directa en el mercado de trabajo con una cantidad considerable de oficiales panaderos que hoy se encuentran desempleados.
A esta problemática se le suma la paradoja de una mayor oferta formativa en la ciudad. Pese a que en Comodoro Rivadavia funcionan escuelas de oficios de las que egresan jóvenes capacitados en panadería y pastelería con intenciones de sumar experiencia, la baja demanda del mercado dificulta su inserción. La combinación entre profesionales de vasta trayectoria desocupados y jóvenes recibidos en busca de su primera oportunidad refleja el impacto del contexto nacional y local en un rubro tradicional de la economía comunitaria.
