Un joven de 22 años terminó internado en el Hospital Regional tras recibir una herida de arma blanca en el abdomen. Lo que llamó la atención no fue solo el ataque en sí, sino la llamativa explicación que dio para intentar justificar la lesión.
Todo empezó cerca de la medianoche, cuando el personal policial de guardia en el hospital recibió el aviso del ingreso del paciente. Al principio, la información que manejaban los investigadores apuntaba a que el joven había estado involucrado en una pelea callejera en la calle Alberto Rolinho al 1900, en el barrio San Cayetano.
Cuando lo revisaron los médicos, confirmaron que tenía una herida corto-punzante en el lado derecho del abdomen. Por suerte, la agresión no llegó a comprometer ningún órgano vital y el chico quedó fuera de peligro.
Sin embargo, la sorpresa llegó un par de horas más tarde, cuando los oficiales se acercaron a la sala de observación para tomarle la declaración. El herido cambió rotundamente la historia: negó cualquier tipo de pelea y aseguró que todo fue un accidente.
Según su versión, estaba caminando por la zona del cerro, en una parte ilegal del mismo barrio, cuando un alambre suelto le pegó un «latigazo» y lo cortó.
Después de dar esa llamativa explicación, cerró el tema diciendo que no pensaba hacer ninguna denuncia ni iniciar acciones legales. Para las autoridades, el relato no tiene pies ni cabeza, ya que una herida de esas características no coincide para nada con el golpe de un alambre, lo que deja en evidencia que el joven intentó ocultar cómo ocurrieron realmente los hechos.
