El petróleo cayó 40% desde su pico y cambia el mapa para los inversores globales

El crudo volvió esta semana a la zona de los US$70 con la apertura del estrecho de Ormuz y los primeros gestos de paz entre Estados Unidos e Irán. Tres lecturas para quien mira el escenario internacional.

domingo 28/06/2026 - 11:14
Compartí esta noticia

El petróleo volvió esta semana a la zona de los US$70 por barril, a los niveles previos a la guerra en Medio Oriente. El WTI cotizó en 69,85 y el Brent en US$72,8, con una baja acumulada cercana al 40% desde el pico que el mercado había marcado en abril, en plenos ataques entre Estados Unidos e Irán. El detonante de la reversión es operativo y geopolítico al mismo tiempo.

Los buques empezaron a cruzar el estrecho de Ormuz con sus señales satelitales encendidas, una práctica que solo se reanuda cuando los operadores confían en el paso seguro. La Organización Marítima Internacional confirmó que recibió garantías de seguridad para cientos de barcos saliendo del Golfo Pérsico. Los Emiratos Árabes ya exportan al 85% del nivel previo a la guerra y vendieron unos 60 millones de barriles desde el interior del Golfo en las últimas semanas. En el plano diplomático, Washington y Teherán reconocieron avances iniciales en las negociaciones, aunque el propio secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que “va a ser un proceso”.

La estructura del mercado terminó de validar el giro. El Brent entró en “contango” por primera vez desde febrero, esto es, el contrato más cercano cotiza por debajo del siguiente, una configuración que suele anticipar sobreoferta. Las primas físicas de los barriles reales, del Mar del Norte a África occidental, se desplomaron. Es la señal clásica de un mercado que pasó del miedo a la abundancia en pocas semanas.

La descompresión, sin embargo, no es absoluta. Los inventarios comerciales de crudo en Estados Unidos están en su menor nivel desde 1984. Las existencias en Cushing, Oklahoma, el punto de referencia para la entrega física del WTI, cayeron por debajo de los 19 millones de barriles, atravesando lo que muchos traders consideran el mínimo operativo. Las reservas totales norteamericanas, incluyendo la Reserva Estratégica de Petróleo, son las menores en más de tres décadas.

El margen de error es estrecho: si el alto el fuego se quiebra, el rebote puede ser tan vertical como la caída.

El movimiento refleja también un cambio del clima político en Estados Unidos. El martes el Senado, con mayoría republicana, votó simbólicamente para terminar la guerra con Irán, una crítica poco habitual al presidente Trump que sugiere pérdida de apoyo doméstico para el esfuerzo bélico. En paralelo, Trump ordenó al Departamento de Justicia investigar por qué los precios de la nafta no caen más rápido pese al desplome del crudo. El promedio nacional de venta de combustibles al público bajó 14% desde fines de mayo y se ubica debajo de US$4 por galón, aunque sigue por arriba del promedio estacional de los últimos cinco años. El diésel perforó los US$5 por primera vez desde mediados de marzo.

Para el inversor con perspectiva global, este escenario obliga a revisatres ejes. El primero es el posicionamiento sectorial: cuando el crudo cae con esta velocidad, los liderazgos rotan. Los energéticos pierden, mientras que los consumidores discrecionales, los industriales sensibles al costo de logística y las aerolíneas tienden a ganar. El segundo es la prima de riesgo geopolítico: una recuperación rápida del flujo por Ormuz reduce el premio implícito en activos vinculados a Medio Oriente, pero no lo elimina. El tercero es la trayectoria de la inflación global, que tiene en la energía a uno de sus componentes más volátiles y que se vuelve a poner sobre la mesa de los principales bancos centrales del mundo.

En ocho semanas se pasó de la guerra a las negociaciones, del crudo a US$100 al crudo a US$70, y de una narrativa de escasez a una de abundancia técnica. Lo único que se mantiene constante es la velocidad. Para el inversor global, el precio del petróleo no es solo un dato energético. Es uno de los termómetros más confiables del humor del mundo, y ahora marca una temperatura distinta.

Compartí esta noticia