El Indio Solari no solo era un músico. Era un artista. Sus letras tenían la magia de haber contribuido a forjar un estilo propio dentro del rock nacional con una poesía única. Su muerte dejará un hueco imposible de llenar en los fanáticos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Ese fanatismo que generó a lo largo de toda su historia desembocó en que tras su desaparición física a los 77 años su voz se empezara a multiplicar a través de todo lo que dejó, tanto en canciones como en entrevistas.
En una de ellas, que sirvió para que Marcelo Figueras escriba la biografía llamada Recuerdos que mienten un poco, el músico sintetizó cómo pretendía ser recordado tras su muerte. El fragmento se viralizó a través de las redes.
“La vanidad dice que me gustaría ser recordado, pero hay una parte mía que cree que hay mucha más dignidad en el olvido”, comentó Solari. El escritor le replicó: “En esa estás frito. No hay muchas posibilidades de que la gente se olvide de vos”.
Entonces, el cantante imaginó una situación que desearía que pasara. “A la hora de irme, me gustaría hacerlo a la manera de Leonard Cohen: levantándome en mitad de una partida de póquer sin llamar la atención, dejando las cartas sobre la mesa, sin interrumpir el juego y con la confianza de que mis compañeros no darán vuelta los naipes para adivinar qué me traía entre manos”, remarcó.
Solari planteó que esa despedida le gustaba por “lo austera”. “Irse callado, sabiendo que llegó tu momento de perder y sin distraer al resto de los jugadores, que merecen seguir adelante. ¡Con lo que cuesta armar un full!“, ironizó.
En el final del texto, dejó una de las reflexiones más profundas que hizo el Indio Solari sobre su existencia que, a partir de ahora, será eterna en cada fanático que exista: “Hoy más que nunca suscribo eso que decía hace más de treinta años, en uno de los recortes de prensa que encontramos en las cajas: sólo aspiro a que la muerte me encuentre vivo”.
