El impacto de la noticia sacudió al país, pero se siente con especial fuerza en los rincones donde el rock se vive como una religión. Tras conocerse el fallecimiento de Carlos Alberto «El Indio» Solari, los fanáticos bonaerenses que se encuentran en Comodoro expresaron su pesar.
En diálogo con El Comodorense, Gastón y su hermano hablaron sobre el vacío que deja la partida del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
«Es algo que te parte el alma», confesó Gastón conmovido. «Ver esta noticia tan impactante y dolorosa te parte el corazón. Todos los santos días escuchamos los Redondos; te alegraba los días. Lo escuchamos en el cumpleaños de 15 de mi hija, en mi puesto de flores siempre se escucha a los Redondos o al Indio. Es parte de mi vida».
Para estos hermanos, la música del Indio no era un pasatiempo, sino el hilo conductor de su historia familiar. El hermano de Gastón recordó que su fanatismo empezó en la preadolescencia: «Lo escucho desde los 12 años. Viajamos a escucharlo desde esa edad con mi hermano y un primo, no paramos de seguirlo y hoy estamos acá», relató.
Aunque el estado de salud del músico era de público conocimiento debido a su batalla contra el Parkinson, el desenlace final no dejó de ser un golpe devastador para su comunidad. «El Indio ya estaba enfermo y sabíamos que podía pasar, pero aun así nadie lo esperaba«, reflexionaron los hermanos ante este medio: «En su momento se fue el Diego, que fue muy duro. Pero bueno, a seguir, que a él le va a gustar que nosotros sigamos escuchando».
A pesar del luto, el espíritu de la mística ricotera sigue intacto en las calles de Escobar. La idea del «pogo más grande del mundo» se traslada ahora a un abrazo colectivo de despedida.
«Esto siempre fue una gran familia. A veces salís y te conocés con alguien hace diez minutos y ya es parte. Seguramente lo vamos a despedir abrazados, todos llorando. Es un día triste, pero en familia. Hoy se volvió inmortal; para nosotros fue y será especial en nuestra vida», concluyeron.
