Es paciente oncológica y pide un muro de contención para que las lluvias no pongan en peligro su casa

Catalina vive en la calle La Pinta, es el único sostén de sus dos hijas y se quedó sin trabajo al enfermarse. Tras más de una década de reclamos sin respuesta oficial, se endeudó con un préstamo para evitar que el barro derrumbe su vivienda.

miércoles 29/07/2026 - 12:58
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Atravesar un tratamiento contra el cáncer, quedarse sin trabajo y luchar para que el agua no derrumbe su hogar es la realidad que enfrenta Catalina Aramayo, vecina de la calle La Pinta en el barrio Las Flores. La mujer sostiene desde hace más de una década un firme reclamo para que la Municipalidad construya un muro de contención que frene el deslaves de barro que caen desde la arteria superior.

En diálogo con El Comodorense, la vecina expuso el peligro latente que padece cada vez que se registran precipitaciones en la zona. «La verdad que hace mucho, ya más de 10 años, que vengo pidiendo el muro. Es preocupante porque llueve y cae agua en la calle de arriba y todo pasa por este lado, que en su momento era una casa. En el último temporal se la llevó el lodo», relató.

La urgencia del muro de contención se cruza dramáticamente con su estado de salud y su delicada situación económica.

Al ser paciente oncológica y haber quedado desempleada, no cuenta con los recursos para afrontar sola una obra de tal magnitud. «Estoy a la espera de alguna solución, hoy me lleva a contarlo. Yo soy paciente oncológica y soy sostén de hogar, tengo dos hijas: una menor de edad y otra mayor, y yo soy empleada doméstica. A raíz de mi enfermedad me dejaron sin trabajo y cuando me presenté a trabajar me echaron. Nunca bajé los brazos», manifestó Catalina.

Ante la falta de respuestas oficiales a lo largo de sucesivas gestiones municipales, Aramayo tuvo que recurrir a un crédito personal para realizar trabajos mínimos en el lugar: «M metí en un préstamo para poder hacer, sacar y acomodar esto y de a poco poder hacer eso».

Pese a que el sector recibió inspecciones técnicas, la solución de fondo sigue sin concretarse mientras el terreno cede. «Vinieron inspectores de la Municipalidad, me dijeron que un módulo no entraba. Mi casa sigue corriendo peligro, tengo que estar corriendo todas las cosas para que no se desmorone, y decí que no llovió muy fuerte. Esto no perdona» advirtió.

Catalina vive hace más de 19 años en el barrio Las Flores y remarca que el riesgo del lugar impacta en toda la zona. Ante la falta del muro solicitado, la única ayuda inmediata que recibe proviene de la referente del sector: «La señora Silvia, la presidenta, me ha ayudado con nylon cuando llueve. Es preocupante la situación, no solo para mí, sino para todos los vecinos que vivimos en este sector».

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