
El ahora buscado “asaltante del barbijo” y su cómplice irrumpieron ayer sobre las 10:30 en la oficina de la “Red de Servicios de Empleos” del municipio, en Maipú 1.420. Les robaron uno por uno a cinco empleados: un hombre y cuatro mujeres. El delincuente que ocultaba su rostro con un barbijo, sería el mismo que habría actuado durante los últimos diez días y bajo la misma modalidad en otros dos casos.
En plena jornada laboral se encontraban ayer sobre las 10:30, cuatro administrativos y una empleada de limpieza, en las oficinas de las “Red de Servicios de Empleo” de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia.
En ese instante ingresaron dos hombres que una vez adentro ocultaron sus rostros. Uno de ellos se dirigió hasta la parte trasera de las oficinas cubierto con una capucha y el otro que se tapaba con un barbijo gritó: “Todos al suelo, esto es un asalto”.
Los dos delincuentes sitiaron de un momento a otro el recinto. Rápidamente buscaron neutralizar al único hombre que había entre las víctimas. Uno de ellos con una pistola le apuntó en la cabeza. “Tirate al suelo y dame la billetera”, le exigió, además de insultarlo. “No levantes la cabeza” le repetían.
Lo mismo hicieron luego con cada una de las mujeres. Las obligaron a arrojarse al suelo y las amenazaron con el arma. Uno de los asaltantes se mostraba más desaforado que el otro. Ambos eran altos y vestían equipos de gimnasia con capucha.
Buscaban dinero. Hurgaron cada cajón que encontraban y también revolvieron las cajas que sólo estaban llenas de solicitudes de trabajo de cientos de personas que llegan hasta esa oficina de la calle Maipú a buscar empleo u ofrecer sus servicios. Aparentemente tenían el dato erróneo que en el lugar había dinero. Revolvieron cada rincón y no encontraron nada, hasta incluso al baño entraron buscando plata.
Golpearon a un embarazada
Una vez que dejaron de buscar, descargaron su violencia contra las víctimas. Una embarazada sufrió el ensañamiento. La tiraron al suelo y la golpearon tomándola del cabello. “¡Pará! ¿No ves que estoy embarazada?” le recriminó otra mujer. Le robaron el teléfono celular y el dinero que tenía en su cartera.
A todos les hicieron lo mismo, les arrebataron sus teléfonos celulares y el poco dinero que tenían. El robo fue rápido y mientras duró, por fortuna, no ingresó nadie más a las oficinas.
Un dato llamativo es que uno de los delincuentes reconoció a una mujer como la empleada de limpieza, sin que la misma llevara algún uniforme que la identificara.
Esa situación les resultó llamativa a las víctimas y a los investigadores, que creen que los delincuentes ya habían estado visitando anteriormente las oficinas, quizás con la intención de pedir trabajo o realizando algún tramite de baja.
A esta mujer los delincuentes también le llevaron la llave de la casa, además del teléfono celular.
Las víctimas creen que uno de los delincuentes estaba drogado, por los movimientos que realizaba.
A una de las empleadas la tiraron al suelo y cuando cayó cubriendo la cartera, uno de los asaltantes se la intentó sacar de un empujón y la rasguñó en el cuello. La mujer fingió sufrir un ataque y comenzó a realizar arcadas con la intención de vomitar.
Los delincuentes se pusieron tensos y escaparon corriendo hacia calle Alvear, donde quizás se subieron a un vehículo.
El Centro de Monitoreo tomó conocimiento del robo y de inmediato personal de la seccionales Segunda y Primera de Policía y Brigada de Investigaciones intervinieron en la búsqueda de los asaltantes que se habían esfumado.
Dejaron algunas huellas en los cajones, que luego fueron levantadas por la Policía Científica.
“Alguien tiene que ponerle freno a esto. Es un libertinaje total”, reclamó una de las víctimas.
(El Patagónico)
