Bautista Huenchillan y su esposa llevan tres años sobreviviendo como pueden tras el desalojo de la Escalera 8, un edificio del complejo habitacional del barrio LU4 en Comodoro.
Sin asistencia estatal y percibiendo únicamente la jubilación mínima, la pareja debió endeudarse con préstamos para afrontar el alquiler, una carga económica que los obliga día a día a optar entre tener un techo, alimentarse o comprar medicamentos al contado.
Pese a haber presentado la documentación del arrendamiento mediante escribano hace seis meses, las promesas oficiales nunca se concretaron. Las recientes novedades sobre el complejo reabrieron la expectativa de retornar a su hogar tras casi 40 años vinculados al sector, un proyecto habitacional que el propio Huenchillan impulsó en sus inicios mediante la conformación de una cooperativa de vecinos.
«Hoy por fin podemos creer que vamos a volver después de tres años de estar en la calle. Nosotros lo pasamos mal porque somos jubilados de la mínima» expresño.
«O pagamos o no comemos; prefiero pagar la luz y el gas. Pago 700 mil de alquiler, es regalado, pero con lo que cobro, la luz, para comer y los remedios… hay remedios que los tengo que pagar al contado», detalló.
El escenario genera un alivio moderado para la familia tras casi cuatro décadas radicada en el barrio, un proyecto del cual Huenchillan fue onsidera precursor. Según recordó sobre los orígenes de la construcción, la idea nació de una iniciativa propia: «Un día tomando cafecito dije ‘¿y si hacemos una cooperativa?’. Lo fui a ver al correo a Mario para decirle que no teníamos vivienda. Me dijo que desarrolle la idea y que para ser cooperativa tenían que ser 80 socios».
