Carmelo es uno de esos gatitos que enamoran con solo mirarlos. De pelaje blanco y naranja, tranquilo y cariñoso, aparece cada tanto para visitar a la persona que hoy lo ayuda y acompaña mientras espera algo mucho más grande: un hogar definitivo.
“Vengo a preguntar si alguien preguntó por mí”, parece decir con cada visita. Aunque todavía no tiene una familia propia ni un lugar fijo donde quedarse, no pierde la esperanza de ser elegido.
Quienes lo conocen cuentan que es muy dulce, sociable y que siempre busca un poco de cariño. Además, Carmelo ya está castrado y sabe usar el arenero, por lo que está listo para ser adoptado y adaptarse a una casa donde pueda sentirse seguro y querido.
La historia de Carmelo volvió a difundirse en redes con la ilusión de llegar a esa persona especial que decida abrirle la puerta de su hogar y darle la oportunidad que tanto espera.
Mientras tanto, él sigue acercándose con paciencia, esperando que alguien lo mire y diga: “él es el indicado”.
