Flavia se comunicó con El Comodorense para narrar la angustiante situación que vivió en la mañana de este sábado en la zona del asentamiento de «El Faro», conocido como Km15.
Todo ocurrió a las 7:15 de la mañana, cuando, según describe Flavia, «vivimos una situación horrible que todavía mis hijos no pueden superar, siguen despiertos del miedo y en shock».
«Mi pareja se había ido a trabajar a las 6AM pero gracias a Dios lo llamaron antes y volvió. Estábamos tranquilos tomando mate y desayunando en silencio porque mis hijos seguían durmiendo, cuando escuchamos un auto patinando afuera por el barro. Era A. A. llegando en un Gol Trend con otras cuatro personas más», contó a este medio.
En ese momento «mi pareja abrió la puerta para mirar y en segundos todo se convirtió en una pesadilla. Vi cómo uno de los hombres sacó una llave cruz del baúl y vino corriendo directo hacia nuestra puerta. A. empezó a golpear y gritar desesperada “¿DÓNDE ESTÁ TU HERMANO?”( su ex pareja) mientras empujaba la puerta para entrar. Intenté cerrarla pero el tipo de la llave cruz la empujó violentamente y terminó abriéndola del todo golpeando la puerta con la misma herramienta», contó.
«Entraron a mi casa como animales», recuerda, y repasa que «nos amenazaban diciendo que nos iban a hacer mierda, mientras A. —TOTALMENTE BORRACHA, con un olor impresionante a alcohol— empezó a tirarme TODAS mis cosas, romper electrodomésticos, platos, vasos, empujar muebles y golpear tanto a mí como a mi pareja. En medio de todo el desastre revoleó un banquito que terminó golpeando a mi hijo. Sí. A un nene».
«Mis hijos llorando, asustados, viendo cómo 5 personas armadas con un cuchillo, una llave cruz y un fierro de varilla de bombeo nos tenían arrinconados dentro de una casa chiquita donde ni siquiera hay piezas ni separaciones para esconder a nadie. ¿Lo más indignante? YO NO TENÍA NADA QUE VER. Si realmente querían saber si alguien estaba acá, podían golpear y preguntar. Mi casa es tan chica que se ve todo apenas abrís la puerta. Pero eligieron venir violentos, alcoholizados, romper cosas y aterrorizar criaturas», dijo con indignación.
«Y aclaro algo más porque ya estoy cansada de las mentiras: A. sabía perfectamente dónde estaba mi hermano porque desde el 1 de mayo lo tuvo escondido en su casa. Teniendo ellos prohibición de acercamiento. Hasta mostré conversaciones y aun así quisieron decir que eran “IA”. El nivel de locura ya no tiene explicación», indicó luego.
«Los gritos fueron tan fuertes que se despertaron vecinos de otras cuadras. La policía vino, sacó fotos, dejó asentado todo lo que hicieron y hasta ellos mismos dijeron que ya conocen perfectamente cómo se maneja A.», detalló después.
«Ahora quiero que se hagan responsables. Quiero que paguen TODO lo que rompieron. Quiero disculpas. Y quiero dejar bien claro que yo no voy a quedarme callada después de que entraron armados a mi casa, golpearon gente y traumatizaron nenes por algo que ni siquiera tenía que ver conmigo. Porque cuando uno toca a mis hijos y entra así a mi casa, hay límites que no se vuelven a cruzar», cerró.
