Se cumplen 40 años de la muerte de Jauretche

Había nacido en Lincoln, provincia de Buenos Aires, el 13 de noviembre de 1901 y desde joven desarrolló una militancia en favor de los sectores populares hasta que el 17 de octubre de 1945 se…

sábado 24/05/2014 - 15:00
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Había nacido en Lincoln, provincia de Buenos Aires, el 13 de noviembre de 1901 y desde joven desarrolló una militancia en favor de los sectores populares hasta que el 17 de octubre de 1945 se encontró con la gran manifestación popular que devolvió el poder a Juan Domingo Perón; ese día se hizo peronista aunque manteniendo siempre un pensamiento independiente.

Arturo Martín Jauretche falleció a los 72 años el 25 de mayo de 1974 y a lo largo de su vida, además de numerosos escritos periodísticos, dejó un total de quince obras, de las cuales las tres últimas fueron de edición póstuma, destacándose que salvo la primera, «El Paso de los Libres», de 1934, con prólogo de Jorge Luis Borges, reeditada en 1960 con prólogo de Jorge Abelardo Ramos, el resto de su gran producción fue elaborada a partir del golpe de estado que derrocó a Perón en septiembre de 1955.

Precisamente, como cuestionamiento a los tiempos del más duro antiperonismo durante la presidencia de Pedro Eugenio Aramburu, en 1956 escribió «El Plan Prebisch: retorno al coloniaje» y en 1957 «Los profetas del odio y la yapa» para proseguir luego, a través de sucesivos gobiernos, con «Ejército y política» en 1958, «Política nacional y revisionismo histórico» en 1959, «Prosa de hacha y tiza» en 1960, «Forja y la década infame» en 1962, «Filo, contrafilo y punta» en 1964, «El medio pelo en la sociedad argentina» en 1966, «Manual de zonceras argentinas» en 1968, «Mano a mano entre nosotros» en 1969 y «Pantalones cortos» en 1972, a los que se añadieron, después de su muerte, en base a obras no editadas, «Política y economía» en 1977, «Escritos inéditos» en 2002 y más recientemente «Polémicas», incluyendo una segunda edición en 2009.

Luego de pasar su juventud en Lincoln desarrollando tareas sociales con los sectores populares, llegó a la urbe porteña donde, convencido por Homero Manzi, se afilió a la Unión Cívica Radical, en el ala personalista y cuando Hipólito Yrigoyen reasumió como presidente en 1928 fue designado funcionario, algo en lo que, con mayor relevancia, volvió a desempeñarse cuando ya siendo presidente Perón, el coronel Domingo Alfredo Mercante, gobernador bonaerense lo designó al frente del Banco de la Provincia de Buenos Aires.

Tras el golpe que destituyó a Yrigoyen en septiembre de 1930 pasó a la resistencia efectiva y en 1933, con las armas en la mano, luchó contra el gobierno del general Agustín Pedro Justo, en el levantamiento de Paso de los Libres bajo la conducción de los coroneles Gregorio Pomar y Roberto Bosch por lo que, tras el fracaso de la intentona fue detenido.

La Forja

Un lustro más tarde, en 1939, siendo presidente el radical antipersonalista Roberto Ortiz, junto con Homero Manzi, Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane, Manuel Ortiz Pereyra y Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros, fue cofundador de Forja como línea interna opuesta a la conducción nacional del radicalismo, entonces liderada por el ex presidente Máximo Marcelo Torcuato de Alvear.

Ajenos a la burocracia partidaria, los forjistas se lanzaron a las calles a través de los «Cuadernos de Forja».

El 17 de octubre de 1945, Jauretche estaba parado en la esquina de Perú y la avenida de Mayo cuando se encontró con la llegada de la manifestación popular de respaldo a Perón contra el golpe palaciego que lo había destituido como vicepresidente de la Nación, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión.

Las masas movilizadas lo convencieron de adherirse al futuro peronismo y así, en 1946, asumió al frente del Banco Provincia hasta su destitución en 1951 a raíz del otorgamiento de un préstamo por 216 millones de pesos al opositor diario «La Prensa».

A lo largo de esos años apostó fuertemente por la política del empresario Miguel Miranda, ministro de Economía entre 1946 y 1949, quien promovió la industrialización ligera del país y la adquisición de grandes empresas de servicios en manos extranjeras como los ferrocarriles británicos desarrollados a lo largo de décadas en base a subsidios otorgados por el Estado nacional.

En 1955, tras cuatro años de silencio, ante el golpe que terminó con la gestión de Perón se mostró muy enojado con éste por haber abandonado el cargo en lugar de resistir y derrotar a los sublevados, y ello lo hizo fundar el periódico «El 45» pronto clausurado por la dictadura de la «Revolución Libertadora», tras lo cual colaboró con otras publicaciones como «Azul y blanco» dirigido por Marcelo Sánchez Sorondo, antes de tener que exiliarse en Montevideo.

Descendiente de vascos e inventor de la palabra vendepatria, Jauretche sostuvo en una carta al escritor Ernesto Sábato que «lo que movilizó a las masas hacia Perón no fue el resentimiento, fue la esperanza. Recuerde usted aquellas multitudes de octubre del `45, dueñas de la ciudad durante dos días, que no rompieron una vidriera y cuyo mayor crimen fue lavarse los pies en la Plaza de Mayo, provocando la indignación de la señora de Oyuela, rodeada de artefactos sanitarios».

«Recuerde esas multitudes, aún en circunstancias trágicas y las recordará siempre cantando en coro cosa absolutamente inusitada entre nosotros y tan cantores todavía, que les han tenido que prohibir el canto por decreto-ley. No eran resentidos. Eran criollos alegres porque podían tirar las alpargatas para comprar zapatos y hasta libros, discos fonográficos, veranear, concurrir a los restaurantes, tener seguro el pan y el techo y asomar siquiera a formas de vida `occidentales` que hasta entonces les habían sido negadas», agregó.

Historiador revisionista, partidario de Juan Manuel de Rosas, si bien apoyó la candidatura de Arturo Frondizi en 1958 pronto se convirtió en opositor y en 1961 se postuló como candidato de una de las variantes peronistas, a senador nacional por la ahora Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Como crítico de las «zonceras» de la historia argentina, consideró que la máxima mención se corresponde al ex presidente Domingo Faustino Sarmiento por su alternativa para la Argentina entre «Civilización o Barbarie».

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