Javier Milei volvió a ponerle fecha al esperado despegue de la economía argentina. Durante su paso por París, el mandatario aseguró que 2028 será “el mejor año de la historia económica” del país, una proyección que inevitablemente queda atada a otro objetivo: ganar las elecciones presidenciales de 2027 y conseguir otros cuatro años en la Casa Rosada.
El propio Gobierno reconoce que antes deberá atravesar un año electoral complejo. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que no esperan sobresaltos cambiarios, aunque aseguró que están preparados ante un escenario adverso y mencionó un respaldo potencial de USD 75.000 millones, incluyendo swaps con Estados Unidos y China.
La prioridad para 2027 será evitar una crisis cambiaria y continuar reduciendo la inflación. El desafío aparece en momentos en que las estimaciones privadas anticipan un posible repunte del índice de precios de septiembre, luego del 1,7% registrado en agosto.
A esto se suma una nueva señal de preocupación en los mercados: el riesgo país volvió a superar los 650 puntos básicos, con un deterioro especialmente marcado en los bonos argentinos con vencimientos posteriores a 2027.
En medio de este escenario, Milei volvió a mostrarse confiado respecto de su futuro electoral. “Mi rival soy yo mismo”, afirmó al hablar de la carrera presidencial, convencido de que su continuidad dependerá principalmente de los resultados económicos que pueda mostrar el Gobierno.
La gran apuesta está puesta después de las elecciones. Milei proyecta que Argentina podría crecer a tasas del 7% u 8% anual y destaca como motor las inversiones anunciadas bajo el RIGI, que superarían los USD 150.000 millones.
Así, el Gobierno ya marca su horizonte: resistir 2027, conseguir la reelección y apostar a que el prometido boom económico finalmente llegue en 2028.
