Tras ubicarse en 1,7% en agosto, la inflación se habría acelerado en septiembre, con estimaciones de entre 1,8% y 2%. Los aumentos en regulados y combustibles anticipan registros similares para octubre, lo que deja pocas posibilidades de que se cumpla la proyección oficial de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cierre el año en 29%, tal como está contemplado en el Presupuesto 2027.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, correspondiente a agosto, arrojó una inflación de 1,7% para septiembre y de 1,6% para octubre. Sin embargo, distintas consultoras privadas estiman un nivel más elevado. El mes pasado, la mayor incidencia habría provenido de factores estacionales, con indumentaria y alimentos y bebidas encabezando las subas.
El presidente Javier Milei aseguró recientemente: “Si no hubiéramos tenido que enfrentar el intento de siete golpes de Estado, 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal, la gente haciendo actos terroristas en la calle y algunos jugadores de mercado con ganas de romper todo, la inflación ya estaría empezando con cero hace rato”.
La economista Rocío Bisang, deGMA Capital, proyectó un IPC de 1,8% para octubre: “Más allá de los aumentos en precios regulados, como prepagas y transporte, creemos que va a ser clave seguir de cerca la evolución de los precios de los combustibles, en particular frente a la dinámica del conflicto entre Irán y Estados Unidos, y el impacto que puedan tener los cambios vinculados al régimen de Zonas Frías sobre las tarifas, en caso de que entren en vigencia este mes”.
Consultada sobre qué nivel de inflación mensual debería registrarse hasta diciembre para que el año termine en 29%, como establece el proyecto de Presupuesto 2027, precisó que tendría que ubicarse en torno al 1,6%.
“Vemos difícil alcanzar esa cifra. Si tenemos en cuenta que las mediciones de alta frecuencia ya anticipan una inflación para septiembre cercana al 2%, la variación de los precios para el resto de los meses debería ser incluso inferior al 1,6% para llegar al 29%”, opinó Bisang.
Y agregó: “Noviembre y diciembre son dos meses que suelen ser un poco más complicados en términos de precios por la propia dinámica estacional que traen el comienzo de las vacaciones y las fiestas. Resulta poco probable que veamos una baja muy marcada justo en ese período”. En este contexto, GMA prevé que la inflación cierre el año en 30,5 por ciento.
Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, anticipa una inflación del 1,9% para octubre. Explicó que juega en contra el impacto estadístico de la suba de los combustibles registrada en septiembre, mientras que, a favor, se encuentra la desaceleración esperada en algunos precios estacionales, como las verduras, que habían mostrado fuertes incrementos en el último mes.La desaceleración de las verduras ayudaría a limitar la inflación de octubre (Imagen Ilustrativa Infobae)
Manuel Cerdan, economista de Invecq, también estima un IPC cercano al 1,9%: “El impulso vendría principalmente de los servicios, tanto públicos como privados. Habrá que ver la evolución de los precios estacionales”.
En cuanto a la previsión oficial ajustada a 29% de inflación anual, Cerdan consideró que “no es imposible, pero sí desafiante”. El índice debería promediar el 1,55% mensual entre septiembre y diciembre. Hasta ahora, el dato más bajo del año fue agosto, con 1,66%. En ese escenario, Invecq proyecta que 2026 termine más cerca del 30,5 por ciento.
Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, cree que la inflación de octubre podría rondar el 1,7%, levemente por debajo de septiembre, mes para el cual la consultora calculó una variación del 1,9 por ciento.
Lucio Garay Méndez, economista deEco Go, dijo que la inflación se podría situar entre 1,6% y 1,7%. “Estacionales debería pegar la vuelta y traccionar hacia abajo, luego de la suba que tuvo en septiembre por el cambio de temporada en indumentaria y algunas frutas y verduras”, señaló el especialista.Garay Méndez observa que “hay un mayor esfuerzo del Gobierno en bajar la inflación desde el lado de regulados, con la postergación de aumentos en tarifas energéticas y de transporte
Por otra parte, remarcó: “Con la actividad haciendo serrucho, los salarios que no recuperan poder adquisitivo y la estabilidad cambiaria, la presión sobre la inflación disminuye“.
En paralelo, Garay Méndez observa que “hay un mayor esfuerzo del Gobierno en bajar la inflación desde el lado de regulados, con la postergación de aumentos en tarifas energéticas y de transporte”.
“A este ritmo, el año cerraría con un IPC de 30%. No luce ambiciosa la cifra base del Presupuesto, pero se requiere de mayor viento de cola para lograrla”, añadió.
