Cada vez que se interpreta el Himno Nacional Argentino en Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero, ocurre algo que sorprende a quienes no son de esas provincias: antes de comenzar con el tradicional «¡Oíd, mortales!», se canta una introducción que no figura en la letra oficial.
Se trata de una tradición que se mantiene desde la década de 1950 y que, pese a su popularidad en esas regiones, no fue escrita por Vicente López y Planes, autor de la letra original del Himno Nacional Argentino.
La introducción comienza con los versos:
«Gracias a Dios, suena ya la hora de la libertad. Cesó la angustia y el dolor, ya pasó…»
y continúa con una convocatoria a reunirse en la plaza para celebrar la libertad, mencionando clarines, trompetas, caballos y tambores hasta finalizar con la frase «Silencio y atención, atención», momento en el que recién comienza la versión oficial del Himno.
Durante muchos años esta costumbre permaneció prácticamente desconocida para el resto del país. Sin embargo, tomó notoriedad nacional el 16 de octubre de 2013, cuando el cantante Alberto Harón interpretó esta introducción antes de la final de la Copa Argentina entre San Lorenzo y Arsenal de Sarandí, disputada en el Estadio Bicentenario de Catamarca.
La versión dejó perplejos a miles de espectadores que seguían la transmisión por televisión y generó un intenso debate en redes sociales, donde muchos creían estar escuchando una estrofa olvidada del Himno.
Aunque forma parte de una tradición profundamente arraigada en esas provincias, esta introducción no integra la letra oficial del Himno Nacional Argentino, sino que fue incorporada varias décadas después y continúa transmitiéndose de generación en generación como una expresión cultural propia del noroeste argentino.
