En un doble desafío a Estados Unidos e Israel, Irán lanzó este sábado su ataque de mayor alcance a una base militar en el océano Índico y logró penetrar las defensas antiaéreas del sur israelí con un ataque con misiles en la zona de una importante instalación nuclear que dejó por lo menos 100 heridos.
El ataque sobre las localidades de Arad y Dimona fue uno de los más potentes contra civiles israelíes en lo que va de guerra, y afectaron a por lo menos 10 edificios. “Es una noche muy difícil en la batalla por nuestro futuro”, admitió el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. “Estamos determinados a continuar golpeando a nuestros enemigos en todos los frentes”.
El lanzamiento de dos misiles hacia la base conjunta de Gran Bretaña y Estados Unidos en Diego García, aunque no dio en el blanco, y los nuevos ataques a instalaciones nucleares tanto en Irán como en Israel encendieron las alarmas cuando la guerra entra en su cuarta semana, sin señales de un final a la vista.
Netanyahu afirmó este domingo que “Irán pone en peligro al mundo entero”. “Si necesitan pruebas de que Irán pone en peligro al mundo entero, las últimas 48 horas se las proporcionaron”, declaró el primer ministro israelí durante una visita a Arad.
“Lanzaron un misil balístico intercontinental contra Diego García. Tiene un alcance de 4.000 kilómetros. Siempre lo he dicho. Ahora tienen la capacidad de llegar hasta lo más profundo de Europa”, señaló.
Además, en el cierre de la jornada, Donald Trump le dio un ultimátum a Irán de 48 horas para reabrir la libre navegación de todos los buques petroleros a través del estrecho de Ormuz o de lo contrario dijo que atacará todas las centrales eléctricas del país. Teherán no tardó en responder y lanzó una advertencia similar, asegurando que lanzaría misiles contras las plantas energéticas estadounidenses e israelíes en toda la región.
La base de Diego García está ubicada en una isla solitaria del archipiélago de Chagos, territorio británico, sobre el Océano Índico. Es una de las dos bases que Gran Bretaña permitió que Estados Unidos utilice en “operaciones defensivas específicas contra Irán”. Se trata de una base estratégica donde estacionan en particular submarinos nucleares, bombarderos y destructores.
En 2025, Gran Bretaña firmó un acuerdo para devolver el archipiélago de Chagos a Islas Mauricio, pero conservó en arrendamiento la base de Diego García por 99 años.
Solo un mes atrás, el 19 de febrero, el presidente estadounidense Donald Trump cuestionó esta operación e instó al gobierno británico a no cederla. Dijo que “esta tierra no debería ser arrebatada al Reino Unido”, y que, de ser así, sería “una mancha para nuestro gran aliado”.
Estados Unidos ha descrito la base de Diego García como “una plataforma prácticamente indispensable” para realizar operaciones de seguridad en Medio Oriente, el sur de Asia y el este de África. Con unos 2500 efectivos, en su mayoría estadounidenses, ha respaldado operaciones militares de Estados Unidos desde Vietnam hasta Irak y Afganistán.
Irán anunció en el pasado haber limitado el alcance de sus misiles a menos de 2000 kilómetros, por lo que la distancia cubierta esta vez duplica sus presuntos límites autoimpuestos. Desde hace tiempo funcionarios de Estados Unidos sostienen que el programa espacial iraní podría permitirle construir misiles balísticos intercontinentales.
Según explicó Tom Sharpe, excomandante de la Royal Navy, el ataque revela además “que los iraníes aún son capaces de desplazar lanzadores móviles sin ser detectados, ponerlos en posición y disparar sin ser alcanzados”.
El Ejército israelí señaló que era la “primera vez” que Irán utilizaba misiles de largo alcance en el conflicto, lo que supone su primera expansión más allá de Medio Oriente desde que Estados Unidos e Israel comenzaron su ofensiva el 28 de febrero. El Ejército subrayó además que los misiles son una amenaza para las capitales europeas, en una aclaración quizás destinada a reafirmar la relevancia del conflicto más allá de los confines de la región.
