El concejal que encarna el espacio ‘Chubut Somos Todos’, sostuvo hoy que el Ejecutivo nacional parece haber creado un nuevo frente ante el judicial, esta vez planteado por una cuestión que podría ser más de forma o filosófica doctrinaria que de fondo: la reforma del Código Penal.
“Mientras ascienden los índices de criminalidad en el país y la inseguridad urbana claramente deja de ser una sensación; ahora se teme por la presencia de bandas narcos en las principales ciudades. El escenario es mucho más propicio para otro tipo de medidas que para análisis teóricos y para normas que finalmente se terminan no aplicando”, retrató.
El edil del mencionado sector político de la provincia consideró como “rebuscado” creer que la modificación del Código Penal modificaría la realidad violenta. “Antes que nada –evaluó- es un tema de distracción para la agenda mediática. No puedo entender que un Código redactado entre Zaffaroni y Arslanian, dentro de las paredes de la Corte Suprema, se esté por implementar sin más debate que la alzada de manos del Frente Para la Victoria”
Las declaraciones y las propuestas de carácter anticipadamente electoral, llevan a las presentaciones de iniciativas casi descabelladas. “La inversión en cárceles para cualquier funcionario con ánimos electivos es piantavotos, por eso la reforma propuesta insiste en el cumplimiento de la condena en un domicilio, un burdo artilugio para liberar presos de las cárceles hacinadas. Hace unos meses se aprobaba la Ley de Trata de personas, con la que se aumentaba la pena. Ahora se propone reformarla bajando esa misma pena ¿no es una incoherencia legislativa? En todo caso se debiera reformular el sistema penitenciario”.
El objetivo idealizado de las cárceles es resocializar a quien delinquió. O sea, el individuo que delinquió y que pagó su mala conducta en el calabozo debiera volver a la sociedad con un comportamiento ejemplar. “Y acá sí coincidimos con el ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni” ejemplificó Espinosa: las cárceles son universidades de la delincuencia, el individuo se torna más profesional del delito.
Por supuesto que la inseguridad no se combatirá con una presión punitiva más severa, son otros los factores que la propagan. “Si el castigo no es la barita mágica que resolverá la inseguridad, que se desarrolle entonces un sistema penitenciario más elaborado. Pero, por otro lado, trabajemos para generar trabajo, educar mejor, distribuir verdaderamente las riquezas, promover la inclusión. Esos son las condiciones para no producir más violentos o más delincuentes. Hay que terminar con los cuentos”.
Es una verdad a medias cuando se afirma que el código es del año 1921. Ha sufrido tantas reformas que queda muy poco del código original. “Reitero, las prioridades para disminuir la inseguridad son factores que nada tienen que ver con la norma escrita. Se podría elaborar el código más avanzado y vanguardista de todos los tiempos; y aun así seguiríamos padeciendo la delincuencia y la muerte en las ciudades argentinas, o como sucede casi semanalmente en Comodoro Rivadavia”.
