A 37 kilómetros de Río Gallegos, capital de Santa Cruz, se encuentra Punta Loyola, una pequeña localidad portuaria que tiene un enorme barco encallado como especie de monumento histórico.
Durante varios años, Mariano Ruiz, vecino de Río Gallegos, coloca periódicamente una bandera argentina en un mástil improvisado.
Lo que nació como un acto de patriotismo se volvió una costumbre para él y su familia, que era partícipe del conmovedor acto.
El tiempo pasó y Mariano tardó en volver a Punta Loyola, pero cuando lo hizo se encontró con una muy grata sorpresa.

Personas desconocidas que se reconocieron “patriotas anónimos” como él, habían colocado un mástil apropiado para que Mariano pusiera a flamear la bandera como todos los años.
Así lo contó el mismo protagonista en sus redes. “Hace cuatro años coloqué una bandera en la entrada al barco con una caña rota, para que se vea más lindo el barco con la bandera”, narró.
Cada vez que volvía a Loyola para pescar, la cambiaba porque el viento la desgarraba. Hasta que un día se encontró con el reconocimiento.
Junto al mástil había un cartel hecho de chapa con un mensaje para Mariano. “Estimado galleguense, su ejemplo de patriotismo no ha pasado desapercibido”, comenzaba diciendo el escrito.
“Hemos notado que durante varios años ininterrumpidos, ha colocado periódicamente una bandera en este sitio. Le hemos dejado un mástil. Tenga Ud. el honor de poner la primera bandera en él. Gracias”, rezaba, con la firma de “otros patriotas anónimos, como usted”.

El gesto fue compartido en las redes para los vecinos y se viralizó en Santa Cruz, llegando a la redacción de EL COMODORENSE a través de un santacruceño que quería que el reconocimiento cobrara mayor repercusión.

