El avance de la tecnología y las políticas de Javier Milei se conjugaron en contra de los puestos de trabajo en Correo Argentino. El plan de achicamiento estatal se puso en marcha en mayo de 2024, cuando el presidente de la empresa (CORASA), Camilo Baldini, notificó al personal el inicio de una «reestructuración» y «reconversión del modelo de negocio».
Dos años después, el impacto en Comodoro Rivadavia es drástico: la plantilla de carteros pasó de 60 a solo 9 trabajadores para cubrir todo el ejido urbano y la localidad de Rada Tilly. En sintonía con este ajuste, Chubut ya acumula 6 oficinas cerradas de las 300 que dejaron de funcionar en todo el país.
“El reparto de achicó, km 12, km14, Astra, ya no lo hacemos más” expresó un trabajador del Correo Argentino a El Comodorense.
Sueldos en picada y paritarias bajo control estatal
Al recorte de personal se suma un fuerte retroceso en el poder adquisitivo de los trabajadores que quedaron, con una pérdida salarial real de entre el 36,5% y el 40,2%. Las paritarias de la gestión actual estuvieron marcadas por ofertas insuficientes y un estricto control del Ministerio de Economía, una estrategia alineada con el plan de achicar la compañía de cara a una futura privatización.
“Desde que llegó Milei congelaron los salarios” indicó Guillermo Luque, un cartero con 19 años en el Correo Argentino

El reclamo gremial
La Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) rechazó categóricamente la propuesta oficial, tildándola de «burla» y «porcentajes de miseria». Los sindicatos exigían un incremento mínimo del 15%, el blanqueo de sumas no remunerativas y elevar el adicional por antigüedad al 4%. Ante la negativa del Gobierno a ceder, los gremios no firmaron las actas, dejando los sueldos virtualmente congelados.
Según denunció FOECYT, el salario base de un cartero se ubicó entre los $700.000 y $734.000 pesos, una cifra que roza la indigencia al no cubrir el costo real de la canasta básica familiar.
