Por Jere Araya para Mamba Sport
Belgrano hizo historia grande en el fútbol argentino. Este domingo le ganó una final épica a River en el Mario Alberto Kempes y se consagró por primera vez.
El Pirata solo estuvo arriba en el marcador durante algo más de 10 minutos. Comenzó perdiendo a los 17 minutos por un gol de Colidio. A los 25 lo empató Morales de cabeza para ir empatados al entretiempo.
En el complemento Galván adelantó a River otra vez, pero un doblete de ‘Uvita’ Fernández (85 y 88 minutos) le dieron el título a Belgrano.
En 9 titular del Celeste fue Lucas Passerini, chubutense por adopción. Durante años vivió en Tecka, del que guarda muchos y muy buenos recuerdos.
La historia de Passerini
Aunque nació en Formosa, Passerini se siente plenamente identificado con Tecka. Llegó a la localidad cuando tenía nueve años, debido al trabajo de su padre camionero, y fue allí donde comenzó a construir su camino en el fútbol, jugando en las canchas de la Liga del Oeste.
A los 14 años apareció la oportunidad que cambiaría su vida: una prueba en Quilmes. Desde entonces inició un recorrido largo, muy distinto al de las grandes promesas surgidas en academias o divisiones inferiores de elite.
Ricardo Caruso Lombardi lo subió al plantel principal, aunque su debut oficial llegaría más adelante bajo la conducción de Pablo Quatrocchi en 2014. Después comenzó el verdadero recorrido del ascenso argentino: Comunicaciones y Estudiantes de Caseros fueron estaciones clave para consolidarse como goleador y empezar a hacerse un nombre.
Su carrera luego tomó vuelo internacional. Pasó por Tigre, Sarmiento de Junín, Guaraní de Paraguay, Palestino de Chile y más tarde desembarcó en el fútbol mexicano, vistiendo las camisetas de Cruz Azul, Necaxa y Atlético San Luis.
En Unión La Calera alcanzó uno de sus mejores niveles. Marcó 19 goles en 40 partidos y despertó el interés de Belgrano, que apostó fuerte por él. En Córdoba terminó convirtiéndose en una pieza importante del equipo y en este torneo fue determinante en el clásico ante Talleres por octavos de final.
Más allá de su carrera, Passerini nunca perdió el vínculo con la Patagonia. En 2020 realizó una donación de 200 mil pesos para el hospital de Esquel, gesto que reforzó el cariño y la identificación que mantiene con la región donde creció.
Ahora, el criado en Tecka se prepara para jugar una final ante River, llevando consigo una historia profundamente ligada al interior chubutense y al esfuerzo silencioso de tantos futbolistas que comienzan lejos de las grandes luces.
