Marcelo Liempi denunció formalmente que fue víctima, junto a su hermano y un amigo, de un violento e injustificado procedimiento mientras intentaban reparar una bicicleta en inmediaciones de dicha arteria.
Según el relato de la víctima, el episodio se desencadenó cuando se trasladaban en bicicleta hacia un comercio del sector y sufrieron una avería. Al detenerse detrás de una plaza para desarmar el rodado, un móvil policial interceptó al grupo de forma intempestiva. Los efectivos descendieron de la unidad e iniciaron una requisa sin dar explicaciones sobre los motivos del procedimiento.
“Se bajaron de manera prepotente, como siempre, a pedirnos los datos y a revisar nuestras cosas. Yo les dije ‘te muestro mis cosas, no tengo por qué, pero te las muestro igual porque son mías’, y les mostré la mochila. Cuando saqué el teléfono para grabar y les pedí que se identificaran, se enojaron”, detalló Liempi. Ante la insistencia del joven para que los uniformados revelaran su identidad, la situación se tornó aún más agresiva.
De acuerdo con la presentación efectuada, los agentes arremetieron contra los jóvenes y comenzaron a perseguirlos a pie y a bordo del patrullero a lo largo de varias cuadras, sin causa ni orden judicial alguna. Tras la persecución, los uniformados se retiraron del lugar sin concretar ninguna aprehensión ni brindar justificaciones operativas.
Ante la gravedad del accionar policial, Liempi y sus allegados acudieron a la sede de la fiscalía para radicar la denuncia por abuso de autoridad, aportando los registros en video grabados con sus teléfonos celulares como prueba del procedimiento irregular. El denunciante remarcó que ninguno de los tres jóvenes posee antecedentes penales y exigió que se investigue el proceder de los efectivos involucrados.
