Septiembre, conocido popularmente como el mes del amor, marca junto a febrero una de las temporadas altas para el rubro joyero. En un histórico comercio local, que cuenta con empleados de hasta 43 años de trayectoria, afirman que la venta de alianzas se mantiene constante, aunque fechas como el Día de San Valentín o los meses previos a fin de año son los momentos de mayor demanda.
Al momento de dar el paso, la tradición y el presupuesto marcan las elecciones. Para el compromiso, la opción habitual es la plata, con valores que rondan los $150.000. Por su parte, para el casamiento se elige el oro, no solo por costumbre sino también para evitar reacciones alérgicas en la piel. En este último caso, los anillos tradicionales oscilan entre los $600.000 y $700.000, con la posibilidad de financiarlos en hasta tres cuotas sin interés con tarjeta. «El anillo va por el oro y va por el peso, entonces a más peso, más caro», explicó una empleada.
Sin embargo, el mercado ofrece opciones de lujo para presupuestos mayores. Las piezas de oro blanco con brillantes o piedras preciosas pueden valer entre $3.000.000 y $4.000.000 Por estrictas cuestiones de seguridad, estas joyas no se encuentran a la vista del público en las vitrinas. «No se exhibe acá. Se coordina el día y ahí te lo muestran», detallaron los vendedores, quienes manejan este tipo de artículos bajo reserva y generalmente con clientes de confianza.
Paralelamente a la venta de alianzas, el comercio mantiene activa la compra de metales preciosos por parte del público, cotizando actualmente el gramo de oro a $110.000.
