El deterioro de la Ruta Nacional 40 parece no tener límites. A los innumerables pozos que afectan distintos tramos de la cordillera chubutense se suma ahora una situación particularmente preocupante: un agujero de importantes dimensiones en plena calzada del puente de Lepa, señalizado apenas con unos elementos plásticos.
Las imágenes muestran una abertura en el pavimento, con hierros expuestos y varios delineadores plásticos colocados de manera precaria para advertir a los automovilistas. Una situación de enorme peligrosidad que plantea interrogantes sobre las condiciones de seguridad de una de las rutas más transitadas de la región.
Pero lo más preocupante es que el problema podría ir mucho más allá de un simple agujero. ¿Cuál es el verdadero estado estructural de los puentes de la Ruta 40? ¿Se realizan inspecciones periódicas? ¿Existen informes técnicos que garanticen que estas estructuras son seguras?
La presencia de semejante deterioro sobre un puente debería motivar una evaluación técnica urgente para determinar el alcance de los daños y descartar problemas mayores.
Pozos que rompen vehículos y pueden provocar tragedias
El puente de Lepa es apenas una muestra del deterioro generalizado de la Ruta 40. Los baches, las deformaciones del pavimento y la falta de mantenimiento se han convertido en una constante, obligando a los conductores a realizar maniobras peligrosas para evitar daños en sus vehículos.
Los pozos no solamente provocan roturas de neumáticos, llantas y suspensiones. También pueden ocasionar pérdidas de control, choques frontales y vuelcos, especialmente cuando los automovilistas intentan esquivarlos de manera imprevista.
La situación es todavía más peligrosa durante la noche o para quienes desconocen las condiciones del camino.
Una vergüenza en plena temporada de tulipanes
El escenario resulta particularmente preocupante porque coincide con la temporada de tulipanes de Trevelin, uno de los acontecimientos turísticos que mayor movimiento de visitantes genera durante el año en la cordillera.
Miles de turistas recorren la región atraídos por sus paisajes y propuestas turísticas, pero se encuentran con una ruta nacional que presenta sectores en condiciones cada vez más deficientes.
Mientras se promociona la Patagonia como destino turístico, una de sus principales vías de acceso muestra pozos, pavimento destruido y hasta agujeros en sus puentes.
La contradicción es evidente: se realizan esfuerzos para atraer visitantes, pero no se garantiza el mantenimiento adecuado de la infraestructura vial necesaria para recibirlos con seguridad.
¿Habrá que esperar una tragedia para que alguien intervenga?
La situación del puente de Lepa debería encender una alarma inmediata en Vialidad Nacional, organismo responsable del mantenimiento de la Ruta 40.
Colocar unos plásticos sobre un agujero puede servir como advertencia provisoria, pero de ninguna manera constituye una solución al problema.
Resulta indispensable conocer qué trabajos de reparación están previstos, cuándo se ejecutarán y, fundamentalmente, si se ha evaluado el estado estructural del puente y de otras obras similares a lo largo del recorrido.
La Ruta 40 no puede seguir deteriorándose mientras miles de personas la utilizan diariamente para trabajar, estudiar, transportar mercaderías o recorrer turísticamente la región.
El agujero del puente de Lepa es una nueva advertencia. La pregunta es si las autoridades actuarán antes de que el deterioro termine provocando un accidente con consecuencias irreparables.
Con información de Info Cordillerana.

