La preocupación no cesa en el barrio Usina de Kilómetro 5, donde la erosión costera continúa agravándose. El mar avanza sin parar hacia las casas ubicadas sobre las calles Reconquista y Arenales, dejando a los vecinos del sector al borde del colapso y a la espera de soluciones urgentes para frenar el impacto del agua.
En diálogo con el programa Bienvenidos a Dubai de El Comodorense Stream, los residentes expusieron la gravedad de la situación. El deterioro del terreno ya socavó parte de la calzada, lo que impide el ingreso normal del camión recolector de basura y genera gran inquietud ante una eventual emergencia que requiera el paso de ambulancias o bomberos. Si bien el servicio de recolección se adaptó enviando una camioneta de menor porte, el problema estructural persiste.
Aníbal Roberts, un vecino de 68 años nacido y criado en el sector, graficó el historial del problema al recordar que el mar ya se llevó unos 15 metros de tierra firme: «En 1970 ya empezamos con los reclamos. Y lo único que hacen es tirar piedras, rocas, pero un trabajo realmente de fondo nunca se hizo».
El mayor temor de los habitantes es el impacto de una próxima marejada fuerte sobre la infraestructura básica. «El problema más grave son los servicios. Todos los servicios pasan por acá enfrente: luz, agua, gas, cloacas, todo», advirtió el vecino.
Respecto a las obras de contención, los vecinos explicaron que hace casi dos meses se dialogó sobre la posibilidad de realizar un enrocado para proteger la calle, pero aún no apareció un solo camión. Según detallaron, el proyecto consistía en una prueba piloto con rocas de gran tamaño para evitar que el oleaje las arrastre hacia el mar.
A la erosión se le suma un grave problema sanitario. Denunciaron que la zona costera fue utilizada para descartar escombros, caños podridos y cubiertas viejas. «Vienen y te tiran toda esta basura con los camiones. Esto ya es todo un foco de infección, nadie puede entrar a la playa», lamentó.
Cansados de esperar, exigieron que comiencen de una vez los trabajos de fondo para proteger sus hogares y garantizar la seguridad del sector. «Voy a pelear hasta el último día por mi barrio, quiero que se solucione. No me gustaría que mis nietas se tengan que mudar, nosotros pagamos los impuestos todos los meses», concluyó Roberts.
