Puntualmente en la intersección de la calle Los Pinos y el pasaje Santa María, la pendiente se volvió completamente impracticable, impidiendo no solo la circulación vehicular sino también el tránsito peatonal seguro.
Ante esta coyuntura, los frentistas expresaron su desesperación, solicitando la presencia urgente de maquinaria vial y el aporte de material de relleno para poder salir de sus viviendas.
Las consecuencias del clima sobre la topografía accidentada de los sectores altos de la ciudad continúan generando severos inconvenientes para la vida cotidiana de decenas de comodorenses. En el barrio Las Flores, la combinación de pendientes pronunciadas, suelo arcilloso y la falta de mantenimiento periódico transformó las arterias en verdaderos lodazales donde el desplazamiento resulta peligroso.
Calles convertidas en trampas de barro
El sector más afectado se localiza en el cruce de la calle Los Pinos y el pasaje Santa María, una zona de pendiente pronunciada con vista hacia la cuenca urbana. Las imágenes captadas por los propios residentes muestran la calzada totalmente surcada por profundas huellas de ruedas que se secaron de forma irregular, acompañadas por sectores de greda blanda que hacen imposible el agarre de los neumáticos.
Esta degradación extrema del terreno aisló de forma virtual a los vecinos del sector. Las unidades del transporte público y los vehículos particulares no pueden ascender ni descender por la arteria, mientras que los servicios esenciales como la recolección de residuos, ambulancias o patrulleros se ven imposibilitados de ingresar ante el riesgo inminente de quedar encajados o volcados.
«En la calle Los Pinos y el pasaje Santa María no se puede bajar ni caminando. Estamos esperando a la Municipalidad, necesitamos relleno y máquina por favor, hace mucho tiempo que estamos así», expresaron con desesperación los vecinos afectados.
El peligro de caminar sobre la pendiente
La preocupación de las familias no se limita únicamente al tránsito vehicular. Al tratarse de una ladera con importante declive, el lodo acumulado convierte las caminatas en un riesgo constante de caídas y lesiones, afectando especialmente a niños, adultos mayores y trabajadores que deben salir a cumplir sus obligaciones diarias. Frente a este escenario de vulnerabilidad, los pobladores del barrio Las Flores renovaron su llamado a la Subsecretaría de Vialidad Urbana y a la Secretaría de Infraestructura. La solicitud prioritaria exige el despliegue de motoniveladoras para el perfilado del terreno, sumado al vertido de material árido de rellenado que consolide el suelo y devuelva las condiciones mínimas de seguridad e integrabilidad al barrio.
