La mañana de este lunes 30 de marzo se vio enlutada por un trágico suceso en una escuela secundaria de la localidad de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe. Durante el horario de ingreso y en pleno izamiento de la bandera, un adolescente de 15 años abrió fuego contra los presentes utilizando una escopeta que había ocultado en un estuche de guitarra.
El saldo del ataque fue devastador: un alumno de 13 años falleció en el acto, mientras que otros dos estudiantes, de 13 y 15 años, resultaron heridos. Uno de ellos debió ser trasladado de urgencia a la ciudad de Rafaela y permanece en código rojo debido a la gravedad del disparo recibido.
El relato de un vecino comodorense
La tragedia tuvo eco en Comodoro Rivadavia, ciudad donde reside actualmente el padre de un adolescente de 16 años que asiste al establecimiento educativo donde ocurrió el ataque. Según el testimonio del vecino, su hijo se salvó de estar en el epicentro de la línea de fuego porque se había demorado al esperar a un compañero.
«Estaban entrando y una compañera le avisó que se fueran porque había un tiroteo», relató el padre, quien vivió momentos de extrema angustia hasta que logró comunicarse con su hijo entre las 7:30 y las 8:15 de la mañana. «Él me contesta y yo vuelvo a respirar, porque la única información que tenía era que habían matado y baleado en la escuela a la que él asiste», agregó.
La intervención de un auxiliar escolar fue fundamental para evitar una masacre mayor. De acuerdo con la información confirmada, este empleado habría abalanzó sobre el tirador y logró arrebatarle el arma. Tras intentar huir, el adolescente fue detenido por la policía. Un audio de un compañero del agresor, que circuló tras el hecho, reveló la crudeza del momento: tras salir del baño y gritar «sorpresa», el joven comenzó a disparar, y al ser detenido, habría expresado entre risas su intención de atentar contra toda la escuela.
Indicios previos y un contexto familiar complejo
San Cristóbal es una localidad de aproximadamente 15.000 habitantes, históricamente ferroviaria y rodeada de zonas rurales, ubicada a unos 90 kilómetros de Rafaela. La comunidad entera se encuentra consternada frente a un nivel de violencia inédito para la región.
Sin embargo, el ataque parecía estar premeditado. El comodorense entrevistado señaló que el agresor ya había advertido sus intenciones la semana anterior en un grupo reducido de conocidos. «Él ya había avisado que iba a ir con un arma, pero lo tomaron como una travesura, no le prestaron mucha atención», explicó el padre.
Sobre las motivaciones, si bien las autoridades iniciaron una investigación exhaustiva, el entorno del colegio descarta situaciones de acoso escolar. El testimonio apunta más bien a un severo cuadro de estrés familiar por razones económicas. La familia del adolescente, dedicada a la venta de garrafas y alimento para mascotas, atravesaría graves problemas financieros y de deudas, un factor que, sumado a una posible inestabilidad emocional, habría desencadenado la decisión del menor.
Tras el suceso, las autoridades dispusieron asueto y duelo en toda la comunidad educativa, suspendiendo las actividades de la semana para concentrarse en la contención de los alumnos y el esclarecimiento judicial del caso.
