Las autoridades de la provincia de Buenos Aires decidieron reforzar los controles a los hinchas de Nacional de Montevideo en la previa del partido que el equipo disputará ante Tigre para definir el repechaje de la Copa Sudamericana. Hace una semana, en Uruguay, un micro con fanáticos del Matador fue baleado y una persona resultó herida.
Cerca de las 14 de este martes, los hinchas de Nacional que llegaron desde Uruguay fueron requisados en el predio de Tecnópolis en Villa Martelli. Los agentes les pidieron que bajaran de los micros: fueron cacheados y les revisaron las banderas y los bolsos.
“Nos pararon en todos los caminos”, se quejaron algunos de los fanáticos de Nacional que llegaron por tierra a la Argentina.
En el partido de ida, Tigre se impuso 3-0 y este martes desde las 19 buscará sostener la diferencia para sellar la clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Cómo fue el ataque a los hinchas de Tigre en Montevideo
Mientras una caravana de aproximadamente 15 micros se desplazaba por la zona de la Ruta 1 y Avenida Cibils con destino a Colonia para emprender el retorno a la Argentina, uno de los vehículos fue alcanzado por varios disparos.
El violento ataque obligó al ómnibus a detenerse de emergencia en medio de la conmoción de los pasajeros. De acuerdo con la información brindada por el medio El País, el incidente se produjo cuando los colectivos “fueron interceptados por una sucesión de lanzamientos con armas de fuego. Se escucharon varias detonaciones y ruidos de metralleta”. Fuentes policiales aseguran que hay al menos un fanático de Tigre que resultó herido de bala.
“Era calibre nueve milímetros la bala que tiraron porque me la sacaron del cuerpo y, gracias a Dios, no pasó nada cuando me revisaron en el hospital. Tengo una herida en el brazo y otra acá en la mano”, contó el hincha herido una vez que salió del hospital y volvió a Buenos Aires.
En este sentido, el fanático contó cómo fue la emboscada que sufrieron por parte de los hinchas uruguayos: “Fue después del partido, media hora o una hora después del partido. Eran micros del club, todos socios. Me estaba por tirar a dormir, me había comido un sanguchito que tenía y veo en la vereda de la mano derecha el fogonazo y escucho los impactos. Ahí yo me tiro al piso y siento que una bala me pega acá (el brazo) y otra en el dedo. En el momento no me di cuenta mucho de lo que era; después sí”.
