En una esquina del centro, Roxana pega carteles con cinta en los postes, “como se hacía antes”, para promocionar los servicios que ofrece y sumar ingresos que le permitan sostener a su familia.
La mujer se dedica a ayudar a vecinos, especialmente adultos mayores, a realizar trámites digitales que muchas veces se les dificultan. Entre sus tareas, brinda asistencia para sacar turnos médicos, utilizar homebanking y completar gestiones online.
“Los adultos mayores son los que siempre necesitan ayuda, les cuesta muchísimo. Todo se actualiza, pero ellos quedan atrás”, explicó. Además, señaló que en muchos casos los familiares no logran asistirlos: “A veces a los nietos se les complica ayudar, entonces recurren a mí”.
Roxana contó que si bien cuenta con trabajo, actualmente sostiene a su familia con múltiples actividades. Sin embargo, aseguró que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos básicos.
“Hoy mantengo a mi familia, pero no me alcanza. Voy con lo justo y a veces tengo que pedir préstamos, solo para comer y hasta ahí nomás”, expresó.
Según relató, su sueldo básico ronda los 300 mil pesos y aún no logró pasar a planta permanente, pese a llevar tres años en condición transitoria. “Estoy esperando pasar a planta y hacer valer mi trabajo. Hago 12 horas y además doy clases particulares”, detalló.
Para generar un ingreso extra, también desarrolla un emprendimiento artesanal llamado Delicattas Creaciones, donde fabrica piezas con limpiapipas. “Son cosas que no existen, las hago yo», contó.
Más allá del esfuerzo diario, la mujer manifestó su preocupación por la falta de estabilidad económica y la imposibilidad de proyectar un futuro.
“Me cansé de vivir para trabajar y que no alcance. Tengo que ayudar a mis padres y no tengo ninguna proyección: una casa propia, una comodidad, vivir estable todos los meses sin estar preocupada por si llego o no”, expresó.
Aun así, mantiene la esperanza de que la situación cambie. “Como todo queremos que cambien las cosas y que se solucione”, concluyó.
