La investigación por la muerte de una niña de cinco años en Playa Magagna entró en una etapa clave orientada a los análisis científicos ante la ausencia de personas que presenciaran el trágico hecho ocurrido el pasado sábado 14 de junio.
La víctima se encontraba junto a su familia para pasar el fin de semana largo cuando se constató el deceso, inicialmente atribuido a las heridas provocadas por un perro. Aunque los primeros indicios apuntan en esa dirección, las autoridades judiciales mantienen la cautela y evitan confirmar la hipótesis de forma definitiva hasta obtener los resultados de las diligencias en curso.
La fiscal general Laura Castaño asumió el liderazgo del caso y comenzó a delinear las primeras medidas de prueba para reconstruir las circunstancias exactas de la tragedia.
Las tareas de la funcionaria se concentran de forma prioritaria en el procesamiento de registros fílmicos y peritajes médicos forenses en la escena. En declaraciones a El Comodorense, la fiscal manifestó: «Estamos conmocionados por la noticia, no contamos con una entrevista formal con los padres. Tuvimos una conversación breve, ahí el padre me refirió que él no había visto nada».
«En el lugar hemos podido realizar relevamientos de cámaras». La fiscalía precisó que las grabaciones obtenidas hasta ahora muestran a la menor en soledad.
El panorama se complejiza por la presencia de animales sueltos en el sector al momento del arribo del personal policial y judicial. Respecto a este escenario, la fiscal puntualizó a El Comodorense que «un caso en el cual no hay testigos directos, llama la atención que una persona diga que un perro no fue y fueron otros que estaban libres».
Respecto a la situación del animal y las derivaciones legales, Castaño detalló que «no tenemos testigos directos, el perro está con vida. Un perro que puede ser sindicado como autor tiene que estar resguardado al menos estos días. El dueño del perro sería el responsable penal».
