Pancho Maripillan tiene 65 años, está jubilado y dedica sus días a transformar el paisaje cotidiano en el kilómetro 5. Con esfuerzo propio y la ayuda de los vecinos con donaciones, realiza tareas de mantenimiento y en la avenida Pedro Granzón y en Vicecomodoro Marambio.
Su motivación surgió al notar la falta de color en la zona, según explicó: «Sabe por qué lo hice, porque yo vi el centro muy triste, me hubiese gustado pintar el centro, todos los palos. Algo está pasando, quería sacar una alegría a cada vecino y me han donado, pero no me alcanza».
Las labores de Pancho abarcan desde el cuidado de los accesos hasta la atención de la infraestructura urbana y el espacio público. En sus jornadas diarias planta árboles en plazas y bulevares, tapa baches, asea los sectores de espera del transporte y coloca adornos patrios.
«Estoy sacándole una sonrisa a un vecino, a un nene del colegio que le limpio los cordones, cuelgo banderitas argentinas, pinto los cordones. Hoy estoy necesitando pintura si alguien me puede ayudar. Solo quiero que esté todo florecido. Gracias a Dios y la Virgen todavía funciono y acá estoy haciendo esto. Estoy plantando árboles en las plazas, en el medio de la ruta» detalló.
La iniciativa generó un impacto positivo entre los vecinos del barrio, quienes colaboran con herramientas y calzado para que pueda continuar con sus tareas: «Los vecinos están chochísimos. Todo es emoción».
Con el objetivo constante de preservar los vehículos que transitan por el barrio y mantener en condiciones las paradas de colectivo, el jubilado remarcó el valor de su tiempo y su energía puestos al servicio del lugar: «Tapo pozo para que nadie rompa su autito y limpio las paradas para que no se rompan los colectivos».
