Cuando la vida cambia de golpe, no queda otra que volver a empezar. Eso le pasó a Jonatan Maldonado, un comodorense que, después de trabajar 14 años seguidos en una empresa, sufrió un ACV y se quedó sin empleo. Lejos de bajar los brazos, buscó la forma de rebuscarse.
En diálogo con este medio, Jonatan contó cómo es su producción diaria junto a su pareja para ofrecer opciones de merienda a los vecinos: «Estamos con la merienda que tenemos junto a mi señora. Todos los días hacemos tortas fritas, calzones rotos y rosquitas».
La rutina empieza bien temprano para tener todo listo a primera hora. Sobre cómo viene la mano con las ventas, Jonatan agradeció el apoyo de la gente: «Gracias a Dios las ventas vienen bien. Nos ubicamos todos los días desde las 7:30 de la mañana hasta terminar. Los vecinos y la gente que pasa confían, se acercan y compran».
El momento del cambio
El golpe fue duro, pero la necesidad de salir adelante fue más fuerte. Recordando el momento en que se quedó sin su trabajo formal, relató: «Hace dos o tres años me quedé sin trabajo. Sufrí un neuro-ACV y laburé 14 años en una empresa que no quiero nombrar. Me tocó que me dejen de lado, como a muchos. Salimos a resurgir con esto, vivimos el día a día».
Con los aumentos de precios y la situación económica actual, el margen es justo, pero alcanza para no bajar los brazos: «Hoy todo está caro y costoso, el tema impuestos y la comida. Subsistimos con esto, no tiramos la manteca al techo. Es para comer, pagar impuestos y reponer mercadería. Elaboramos todos los días; todo lleva su proceso de elaboración y sus costos».
Para cerrar, Jonatan expresó: «Es lindo que la gente no se quede de brazos cruzados».
Quienes deseen acercarse a colaborar y probar sus productos los encuentran en la esquina de Avenida Lisandro de la Torre & Juana Azurduy, en el Barrio Juan XXIII.
