El débito automático permite pagar facturas, servicios y otros consumos de forma automática, sin necesidad de recordar cada fecha de vencimiento. Por practicidad, esta modalidad es elegida para organizar los pagos y evitar demoras.
Pero, también puede generar inconvenientes cuando el consumidor necesita frenar un pago antes de que se concrete, por ejemplo, porque no cuenta con fondos suficientes en la cuenta para afrontarlo.
En esos casos, aparece elstop debit, una opción que permite suspender de manera puntual un débito automático. Aunque ambos conceptos están relacionados, no significan lo mismo.
Qué es stop debit y su diferencia con el débito automático
El stop debit detiene el cobro automático para determinado servicio y período. Es un derecho otorgado a todos los consumidores de productos o servicios financieros y está establecido por una normativa del Banco Central desde 2017.
La posibilidad de solicitarlo y los plazos para hacerlo pueden variar según la entidad bancaria, por lo que es importante consultar las condiciones según el banco donde esté radicada la cuenta.
La diferencia principal es que el débito automático es una modalidad de pago, mediante la cual el usuario autoriza que determinados servicios o consumos se cobren directamente de su cuenta bancaria.
En cambio, el stop debit permite frenar un cobro específico sin que esto implique necesariamente dar de baja la adhesión al servicio.
¿Conviene poner los pagos en débito automático?
Elegir el débito automático puede resultar conveniente para quienes buscan simplificar el pago de servicios y evitar demoras. A continuación, qué ofrece esta modalidad:
- Puntualidad en los pagos. El débito se realiza de manera automática en la fecha correspondiente, por lo que no es necesario recordar cada vencimiento ni hacer los pagos de forma manual.
- Ahorro de tiempo. Al automatizar los pagos, el usuario evita tener que ingresar a las plataformas de cada servicio para realizar las operaciones.
- Menor riesgo de recargos. Al pagar en término, se pueden evitar intereses o recargos asociados a las demoras en el pago.
