«Estamos a la buena de Dios»: dolor y bronca tras un robo millonario a una tienda de indumentaria

Delincuentes saquearon el local Galatea, destruyeron un histórico maniquí y causaron pérdidas por más de 4 millones. Desde la Brigada le dijeron a la dueña que no hay huellas.

jueves 08/10/2026 - 14:42
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Un violento robo afectó gravemente en las últimas horas a Galatea, una tienda de indumentaria del barrio Pueyrredón. Delincuentes rompieron un ventanal, treparon e ingresaron por una abertura de apenas 45 centímetros de ancho para llevarse más de 4 millones de pesos en mercadería y causar importantes destrozos en el local.

El hecho fue descubierto tras el aviso de una comerciante vecina. Susana Navarro, propietaria del comercio desde hace dos años y medio, relató el desesperante momento en el que se enteró del ataque y acudió al lugar, solicitando la inmediata intervención policial.

Dentro del local, el panorama era desolador. Los delincuentes tiraron y destruyeron por completo el maniquí principal de la vidriera —una pieza de valor afectivo que acompañaba a la tienda desde sus inicios— y arrasaron con los percheros. Entre lo sustraído se destacan pantalones jeans completos en talles 40 y 41, además de una línea exclusiva de indumentaria importada.

«Se llevaron el fuerte de las prendas, las babuchas italianas, que es con lo que vamos saliendo adelante porque es una línea novedosa. Si las ven, se van a dar cuenta de que son mías», expresó la comerciante en diálogo con El Comodorense.

El impacto económico repercute de lleno en la economía familiar. Susana remarcó que el comercio representa la única fuente de ingresos del hogar, ya que su esposo se encuentra desempleado y sus dos hijas están cursando sus estudios.

«Es mi fuente de trabajo porque mi esposo está sin trabajo y mis hijas estudian. Hacen un esfuerzo sobrehumano para sostenerse. Hacemos lo posible para salir adelante como cualquier hijo de vecino» manifestó con angustia.

A la pérdida material y los gastos para reponer los cristales destruidos se suma la frustración por la falta de avances en la causa. Según explicó la damnificada, las autoridades intervinientes le informaron que no fue posible recolectar rastros en el lugar.

«Desde la Brigada de Investigaciones me dijeron que no hay huellas, que no se puede saber quiénes son. Con toda la tecnología que hay, no puedo entender que estemos así. Hoy estamos a la buena de Dios para llevar el pan a la mesa», concluyó Navarro, al tiempo que pidió a los vecinos no comprar la mercadería robada en caso de verla exhibida en el mercado informal.

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