El Centro Barrial PROCAP, perteneciente a la Diócesis de Comodoro Rivadavia y acompañado por Cáritas Diocesana y el Municipio, continúa desarrollando un amplio trabajo de asistencia y acompañamiento destinado a personas en situación de calle y familias que atraviesan distintas dificultades económicas.
Según explicó Eugenia Borobio, coordinadora de PROCAP, actualmente la institución prepara 150 viandas por semana, distribuidas los martes y jueves, una tarea que se sostiene gracias al trabajo de voluntarios y a la colaboración de distintas instituciones y vecinos.
“En la pandemia nosotros teníamos servicio de comedor y hacíamos 600 por día. Ahora hacemos 150 por día, dos veces a la semana”, explicó Borobio, quien destacó que las viandas están destinadas a personas identificadas previamente y que existe una lista conformada por hombres, mujeres y niños.
Del total de comidas preparadas, alrededor de 20 viandas son destinadas a personas que se encuentran en la calle y son distribuidas por repartidores que recorren distintos puntos de la ciudad para acercarles los alimentos.
Pero la asistencia del PROCAP no se limita a la entrega de comida. Los martes y jueves también funciona un espacio de acompañamiento donde las personas pueden bañarse, lavar su ropa, acceder a cortes de cabello, afeitarse y recibir ropa o calzado cuando lo necesitan.
Además, la institución cuenta con espacios destinados especialmente a mujeres jóvenes, propuestas de sociabilización y rondas de escucha. Un psicólogo participa una vez por semana para brindar acompañamiento y generar espacios de diálogo.
“Son espacios de escucha, rondas para dialogar, para sacar toda esta cosa que da tanta tristeza de no poder tener una vida diferente”, señaló Borobio.
Desde PROCAP advierten que muchas de las personas que se acercan buscan generar ingresos mediante changas, en un contexto donde cada vez existen menos oportunidades laborales. La situación también alcanza a trabajadores de la construcción y empleadas domésticas, entre otros sectores.
“Muchos lo intentan, pero ya sea por el consumo o por la situación que estamos atravesando, de que no existe cantidad de trabajo, de changas, porque la gente que se acerca acá es gente que hace changas”, explicó.
Ante la creciente demanda, el centro también intenta brindar alimentos básicos a quienes se acercan en busca de ayuda. Sin embargo, reconocen que los recursos son limitados y que no siempre pueden responder a todas las necesidades.
Una campaña para reunir recipientes
En este contexto, PROCAP lanzó una campaña para recolectar envases y recipientes reciclables que puedan ser reutilizados para entregar las viandas.
“Las viandas se entregan en recipientes reciclables, que salen muy caros”, explicó Borobio. Por eso, apelan a la solidaridad de los vecinos para reunir recipientes que tengan en sus hogares y puedan ser reutilizados.
Desde la institución destacaron que la respuesta de la comunidad ya representa una ayuda importante: familias y vecinos juntan recipientes durante un tiempo y luego acercan bolsas completas al centro.
“Para nosotros es una gran ayuda”, remarcó.
Un trabajo que se sostiene en red
El funcionamiento de PROCAP se apoya además en una amplia red de instituciones, organizaciones y vecinos. El centro trabaja articuladamente con el centro de salud del barrio, la parroquia, el centro de abuelos y el Grupo Esperanza, entre otros espacios.
A nivel interno, son numerosos los voluntarios que colaboran de distintas maneras. Algunos realizan donaciones de alimentos y otros aportan lo que tienen disponible.
“Tenemos un matrimonio que viene una vez al mes y nos deja una bolsa de papa y una bolsa de cebolla. Nos da un abrazo a todos y se van. Es como ellos pueden ayudarnos”, relató Borobio.
El edificio del Hogar de Cristo también funciona como espacio para diferentes actividades abiertas a la comunidad. Allí se desarrollan talleres municipales de cocina y repostería, costura, teatro y tejido, con la intención de generar espacios de encuentro y capacitación.
También funciona un grupo de familiares de Alcohólicos Anónimos, destinado a brindar contención a quienes acompañan a personas atravesadas por el consumo.
Capacitación y pequeñas oportunidades laborales
Entre las iniciativas que se desarrollan en el centro se encuentra además una pequeña fábrica de alfajores impulsada por un grupo de mujeres. Una vez por semana se reúnen para elaborar alfajores de maicena que luego son comercializados a través de compradores fijos.
La propuesta representa para ellas una pequeña alternativa de generación de ingresos y una experiencia de trabajo colectivo.
“Es una pequeñísima salida laboral, un algo más”, expresó Borobio.
PROCAP también impulsa charlas de prevención y promoción de la salud abiertas a la comunidad. Durante este año se realizaron encuentros sobre enfermedades de transmisión sexual y alimentación saludable, entre otras temáticas.
Desde la institución remarcan que el objetivo es continuar generando espacios de acompañamiento, prevención y contención, pero también fortalecer la participación de la comunidad para poder sostener las distintas iniciativas.
En ese sentido, la campaña de recipientes reciclables se presenta como una forma sencilla de colaborar: un envase que ya no se utiliza en un hogar puede transformarse en un recurso fundamental para que una vianda llegue a una persona que la necesita.
