¿Por qué en el punto más alto de los contagios nos cuidamos menos?

Un fenómeno se presenta sobre todo en la población más joven, que es la más convencida de correr menos riesgo durante la pandemia. Comodoro registró en varios meses una reducida cantidad de casos. Sin embargo,…

martes 13/10/2020 - 0:53
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Un fenómeno se presenta sobre todo en la población más joven, que es la más convencida de correr menos riesgo durante la pandemia.

Comodoro registró en varios meses una reducida cantidad de casos. Sin embargo, la gran mayoría de la población acataba las normas casi en su totalidad, se evitaban al máximo las reuniones sociales y se cumplía con las medidas sanitarias individuales al pie de la letra, a pesar de que el virus no estuviera ni cerca de circular por la ciudad.

Unos 200 días después de comenzada la cuarentena, con la ciudad petrolera y Rada Tilly alcanzando los 5 mil infectados, el virus en plena circulación comunitaria y varias muertes lamentadas, se observa en la población en general un relajamiento en las medidas sanitarias individuales.

Pero, ¿por qué cuando habían solo 2 contagios en Comodoro nos cuidábamos más que ahora que hay 5 mil? Científicos de diversas partes del mundo le adjudican este relajamiento a un fenómeno llamado «Fatiga de Precaución» (también llamada Fatiga de Protección), que se presenta sobre todo en la población joven, que está más convencida de correr poco riesgo ante la pandemia.

¿En qué consiste la Fatiga de Protección? A medida que el tiempo pasa, la percepción del peligro desaparece, generando una flexibilización de los cuidados.

La Fatiga de Precaución es un fenómeno que se presenta cuando el estrés crónico persiste por un tiempo prolongado, generando un agotamiento mental que lleva al relajamiento.

Cuando el nivel de alerta y nerviosismo aumenta, rendimos mejor. Esto explica el boom del uso alcohol en gel, los barbijos, el lavado de manos y la sanitización de las compras en el inicio de la pandemia, por ejemplo.

Pero cuando el estrés acumulado llega a un punto máximo, cae abruptamente, generando que los cuidados se pierdan o reduzcan considerablemente, llevando a adoptar posiciones «peligrosas» en el marco de la pandemia de Coronavirus.

Mucha gente ya no se lava las manos frecuentemente, ya no conserva la distancia de dos metros, ya no toma los mismos cuidados cuando vuelve de un lugar con gran aglomeración de gente como un supermercado, incluso organizan asados o reuniones sociales sabiendo que esta es la mayor fuente de contagios.

El haber abandonado repentinamente nuestras tareas, genera estrés crónico, describe Fabricio Ballarini, Licenciado y Doctor en Ciencias Biológicas. La sumatoria de situaciones problemáticas prolongados en el tiempo pueden modificar nuestros patrones conductuales, provocando deterioros en el sueño, insomnio, y menos atención en nuestra vida cotidiana.

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