No hay que confundir gobernabilidad con ineptitud

Los comodorenses hemos asistido en el día de ayer a una de las maniobras más groseras y serviles a las que pueden someterse los funcionarios públicos y los dirigentes gremiales: devenir en títeres utilizados para…

jueves 24/10/2013 - 18:00
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Los comodorenses hemos asistido en el día de ayer a una de las maniobras más groseras y serviles a las que pueden someterse los funcionarios públicos y los dirigentes gremiales: devenir en títeres utilizados para demonizar a los trabajadores en lucha y para criminalizar la protesta social.

El denominado “Acta Compromiso por la Gobernabilidad” debería haberse llamado, en realidad, “Acta Compromiso por la Ineptitud del Gobierno”, porque es un claro intento de echar la culpa del desgobierno actual a los docentes. Pero no son ellos los responsables del caos actual de Comodoro Rivadavia, ni del costo de la canasta familiar real, ni del deterioro del sistema educativo, ni de la falta de gestión del gobierno de Buzzi, entre otros muchos males.

Vale recordar que, desde el año 1983, salvo la gris gestión de Aubía, la ciudad siempre estuvo administrada por intendentes justicialistas. Entonces, los personajes que se dieron cita en el Centro Cultural deberían haber comenzado el acto pidiendo perdón por su propia ineptitud para gobernar, por las lealtades partidiarias que tienen y obedecen. Pero eso hubiera implicado un grado de honestidad y de coherencia ideológica que ninguno de ellos tiene.

Lo de ayer no fue un acto en defensa de la democracia ni mucho menos. Fue un acto proselitista, realizado como cierre de una campaña sucia, llena de carteles, de soberbia y de gestos vacíos. Fue un acto de desesperación en el que se jugó con fuego: es peligrosísimo acusar de “antidemocráticos”, “desestabilizadores”, “irracionales”, “intolerantes” y “violentos” a mujeres y hombres que están luchando por un aumento salarial y por mejores condiciones para el cumplimiento de sus tareas.

Todos sabemos que no está en juego la gobernabilidad y, mucho menos, la democracia. Lo que ocurre es que el gobierno hace agua por todos lados y realiza maniobras como esta para disimular su propia ineptitud. Por eso, el acto de ayer termina siendo ridículo. Todos sabemos la verdad: el emperador está desnudo. Por más que los títeres aplaudan, el pueblo sabe cuál es la realidad.

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