Neyen Nagmapu: El grupo de danzas folclóricas que busca la conexión del cuerpo y el alma a través del arte

El grupo de danza Neyen Nagmapu nació hace 12 años con la idea de ofrecer una formación más integral y profesional en la danza folclórica, y con el tiempo han ido buscando espacios adecuados para su trabajo. Aunque han enfrentado dificultades económicas, el grupo sigue trabajando con la visión de que la danza es una profesión que requiere herramientas y compromiso.

viernes 19/05/2023 - 18:52
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Neyen Nagmapu es un grupo de danzas folclóricas de Comodoro Rivadavia, que ha representado a la ciudad en diversas ocasiones ya sea a nivel nacional como en el Precosquín o incluso en el programa Argentina bailar como a nivel Mundial con viajes en Latinoamérica e incluso llegando a Albania. Nació hace 12 años de la mano de Franco Rojas y Jessica Nunes, con el sueño de seguir capacitándose día a días en los bailes típicos de nuestro país y yendo más allá que los profesorados convencionales.

 “Me empecé a dedicar desde el lado de la perfección en cuanto a la técnica de un bailarín folclórico, incursionando en los certámenes competitivos o incluso en los elencos folclóricos brindándome una formación más integral de lo que significa ser un bailarín”-comentó Franco en diálogo con El Comodorense Portal de Noticias.

Y continuó: “Luego de recibir toda esa capacitación, me dio el pie para estudiar en la Universidad Nacional de Arte, siendo el único título a nivel nacional que avala la danza folclórica. Allí me recibí en la Licenciatura en Folclore y comencé a idear el proyecto de formar mi propio grupo para poder empezar con este tipo de formación en la ciudad”.

Es así, que un 25 de mayo del 2012 para un desfile cívico-militar se dio la posibilidad de presentar por primera vez a Neyen, como grupo de danza. “Eramos 8,10 personas únicamente, pero esta primera presentación fue el golpecito anímico que necesitábamos para arrancar a trabajar la autogestión que es algo bastante complejo en Comodoro. De ese impulso nació el buscar un espacio donde brindar las clases, empezar a tener un programa, saber qué íbamos a trabajar porque desde el primer momento mi idea no era crear un profesorado sino más bien hacer algo del lado del profesionalismo, ver la danza como un estilo, como una profesión”.

Y así nació Neyen Nagmapu “quiere decir en Mapuche, espíritu terrenal y nosotros necesitamos encontrar eso: un espacio donde el alma y el cuerpo sea eso, encontrar el espíritu porque cada bailarin lo tiene, un alma rebelde y terrenal y con el grupo logramos encontrar ese lugar donde podemos dejar volar esa alma y que circule”.

Y remarcó “nuestra mirada siempre fue un poco más profunda, sabíamos que no queríamos formar un grupo convencional como los que ya conocíamos, la idea que las personas descubran la danza, no solo como un hobby sino demostrar que el baile en sí mismo es un trabajo que se puede llevar a cabo pero que tenés que tener las herramientas posibles para lograrlas. A veces, en Comodoro, es muy poco común encontrar estos espacios donde la formación sea un poco más abarcativa y todo eso fue el puntapié para que nosotros seamos hoy lo que somos”. 

Al principio-comentan los directores de Neyen – no fue fácil, “no teníamos un espacio propio para ensayar y dar clases, por lo que conocidos o amigos nos ofrecían sus quinchos, mientras más crecíamos más chicos se nos hacían los lugares que nos ofrecían por lo que comenzamos con un nuevo problema: el conseguir un espacio más grande».

Asimismo, el ballet ha participado en certámenes nacionales y festivales internacionales, así como en eventos locales y como preparadores de malambistas. También han representado a la ciudad en festivales nacionales y en el programa televisivo Argentina Baila. Han tenido la oportunidad de tomar clases con profesores de alto nivel y han dado clases en diferentes localidades, incluyendo Chile y Bolivia.

Sin embargo, cabe resaltar, que no solo a nivel ciudad a la danza se la usa parar “parchar o de relleno” sino también pasa a nivel país y si se quiere mundial. “Te invitan para ciertas cosas, para dar una cuota de color a un evento y no toman en cuenta que esto, es el trabajo de muchas personas, siento que el principal problema es que no valoran a la danza como un empleo”-reflexionó. Y si bien “en Comodoro hay varias políticas culturales que nos brindan la posibilidad de dar talleres quizá cuando hablamos de algo netamente artístico no se la da al baile el espacio específico para que sea el eje de la cuestión”.

Muchas veces, el bailarín y el artista, en general no son valorados como deberían serlo y se complica aún más si no tienen el apoyo que necesita.

De todas maneras, comentaron Franco y Jessica,“son más las veces que decimos y pensamos el ‘qué bueno que nos dedicamos a esto’. Los momentos que vivimos gracias a la danza no tienen comparación y-repitió- podemos día a día encontrar ese espacio donde el alma y el cuerpo se conecten gracias a nuestro arte”-concluyeron.

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