A inicios de marzo, dos gatitos llegaron a Comodoro Rivadavia escondidos en un barco pesquero desde San Antonio Oeste. La organización Dos Michis CR los rescató: esterilizaron a la hembra y trataron la herida en la patita del macho.
Tras casi dos meses, aún esperan un hogar. «Todos conocen a mis gatitos del barco, pero pocos se detienen a pensar en ellos de verdad. ¿Se imaginan lo que puede ser para ellos volver a la calle, a ese lugar que ya los marcó tanto?», reflexiona la responsable del refugio.

Hoy están sanos —con vacunas antirrábicas al día y el macho con turno para castrar—, pero necesitan paciencia y un espacio tranquilo. El macho es sociable; la hembra, más reservada. Juntos se dan seguridad mutua. «Vinieron buscando una segunda oportunidad… ¿de verdad no vamos a dársela?», pregunta.
