Javier Milei prepara una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central con un objetivo central: eliminar los mecanismos que le permiten al BCRA financiar al Tesoro. En el Gobierno aseguran que la iniciativa será presentada como una “señal fuerte para consolidar la baja de la inflación” y restringir por ley los canales de emisión monetaria ligados al gasto público.
“Es la fase final de la pulverización de la inflación porque no va a dar margen alguno para que el Central financie al Tesoro. Nunca más”, expresan en la primera línea del equipo económico del Ejecutivo. El proyecto todavía no está cerca de ser terminado. En la Casa Rosada reconocen que por ahora no hay un borrador cerrado, ni una fecha formal de presentación en el Congreso.
En despachos oficiales incluso hay quienes creen que, por el momento, “fue solo un título”. Sin embargo, el anuncio ya activó conversaciones entre los equipos de Economía, Desregulación y el Banco Central. La reforma apunta a uno de los puntos más sensibles de la política económica argentina: la relación entre el Banco Central y el Tesoro.
En términos técnicos, el Gobierno busca limitar o directamente prohibir los adelantos transitorios, las transferencias de utilidades contables y las compras de deuda pública que puedan funcionar como financiamiento monetario del déficit. Los adelantos transitorios son préstamos de corto plazo que el Banco Central puede darle al Tesoro dentro de ciertos límites legales. Las utilidades, en cambio, son ganancias contables del BCRA que en distintos momentos fueron giradas al Tesoro y utilizadas como fuente de financiamiento.

El Ejecutivo también analiza restringir la compra de títulos públicos por parte del Banco Central. Ese punto es técnicamente más delicado, porque una autoridad monetaria puede operar con bonos del Tesoro por motivos de política monetaria, liquidez o estabilidad financiera. La diferencia que busca marcar el Gobierno es entre operaciones de mercado para administrar la liquidez y compras destinadas a financiar al fisco.
Es por eso que en la Casa Rosada miran el modelo de Estados Unidos como una de las referencias. El esquema de la Reserva Federal permite operaciones con bonos del Tesoro en el mercado secundario para ejecutar la política monetaria, pero no equivale a una asistencia automática al Tesoro para cubrir sus necesidades fiscales. En el Gobierno creen que esa distinción puede servir para diseñar un régimen que mantenga instrumentos monetarios sin permitir financiamiento directo del gasto.
“Va más o menos por ahí”, explican fuentes oficiales sobre el diseño técnico que imaginan. La idea que circula es fijar como objetivo prioritario la estabilidad monetaria y financiera, quitar referencias más amplias como equidad social o desarrollo con inclusión, y establecer reglas más duras para impedir que el BCRA sea usado como herramienta de financiamiento político.
Ese cambio implicaría revisar el artículo que define los objetivos del Banco Central. Milei viene cuestionando la reforma impulsada en 2012, durante la presidencia del BCRA de Mercedes Marcó del Pont, porque entiende que amplió demasiado las finalidades de la institución. En su última exposición en la Fundación Faro, el Presidente sostuvo que la Carta Orgánica actual permite emitir “por cualquier motivo” y planteó la necesidad de recuperar la misión de defender el valor de la moneda.

La discusión también aparece en el programa con el Fondo Monetario Internacional. En la segunda revisión, el organismo planteó que, una vez consolidada la estabilización macroeconómica, sería necesario avanzar en una reforma legal más amplia del Banco Central para fortalecer su independencia, mejorar su gobernanza y reforzar los resguardos contra el financiamiento monetario del déficit.
La modificación también podría incluir reglas sobre la independencia del directorio. En el Gobierno evalúan reforzar mandatos técnicos, con validación del Congreso y menor dependencia del ciclo político. El objetivo sería blindar a las autoridades del BCRA frente a cambios de gobierno y limitar la posibilidad de que el Poder Ejecutivo use al banco como una caja para financiar programas o vencimientos.
Otro punto bajo análisis es la emisión derivada de la compra de reservas. Si el Banco Central compra dólares, entrega pesos y expande la base monetaria. El Gobierno estudia cómo compatibilizar una regla monetaria estricta con la necesidad de acumular reservas, intervenir en el mercado cambiario o administrar la liquidez. Ese es uno de los temas más complejos para los equipos técnicos, porque una prohibición absoluta podría quitarle margen operativo al BCRA.
En la práctica, la reforma buscaría separar tres funciones: preservar el valor de la moneda, sostener la estabilidad financiera y actuar como regulador del sistema bancario. El Gobierno quiere evitar que esas funciones se mezclen con el financiamiento fiscal. La premisa política de Milei es que la inflación no se termina sólo con disciplina de corto plazo, sino con una regla institucional que impida volver a emitir para cubrir déficit.
