Luego de haberse descompensado durante una nueva audiencia del juicio en su contra, los médicos le dieron de alta aCristian Pity Álvarezy fue trasladado por sus abogados desde el hospital Fernández a su domicilio.
El músico saludó y respondió preguntas a la prensa desde el auto en que lo llevaban. “Me bajó la presión por escuchar a los peritos”, aseguró. “Voy a volver al juicio”, confirmó.
El episodio ocurrió cuando Pity pidió ir al baño en medio de la audiencia del juicio en su contra. Eran las 12.10 y acababan de declarar los dos primeros testigos de la jornada. El presidente del tribunal, Gustavo Goerner, autorizó que se retirara, pero antes le preguntó a su abogado, Javier Baños, si mientras tanto podía ingresar la siguiente testigo para realizar las preguntas de rigor.
Así fue como entró a la sala la tercera testigo de la jornada, la médica legista Mariela Biazoni Rolla. Mientras le realizaban las preguntas previas a su declaración, advirtieron que Pity todavía no había regresado y el tribunal pidió que fueran a ver qué pasaba.
Cuando lo encontraron, el músico estaba parado en el hall de entrada de los tribunales porteños, aunque no se encontraba bien. En un primer momento se creyó que se había descompensado, pero estaba consciente. “Estoy sofocado”, le dijo a Santiago Ríos, su mánager y acompañante durante las audiencias.
En ese momento, lo llevaron a un patio interno del edificio. La propia Rolla, que se encontraba allí para declarar, se acercó para atenderlo. Pity pidió que no avisaran a una ambulancia porque consideraba que iba a recuperarse, pero la médica advirtió que no estaba en condiciones y que necesitaba asistencia. Ante esta situación, llamaron de inmediato al 911.
Casi 45 minutos después llegó una ambulancia del SAME para asistir al músico. Al revisarlo, los profesionales determinaron que tenía la presión y la glucemia altas. Sin embargo, no pudieron medicarlo porque Álvarez no logró precisar si había ingerido alguna sustancia tóxica horas atrás.
Luego, Pity fue trasladado al hospital Fernández, acompañado por su hermana Silvina Débora. Pasadas las 17, el músico fue dado de alta y trasladado a su casa por Sebastián Queijeiro, su otro defensor.
