La expansión de la IA generativamodificó las señales que tradicionalmente permitían identificar una estafa. Los mensajes mal redactados, las traducciones deficientes y las imágenes de baja calidad dejaron de ser características habituales de muchos fraudes y engaños digitales porque los ciberdelincuentes ahora usan herramientas de inteligencia artificial para generar contenidos que imitan las comunicaciones de empresas, instituciones y personas conocidas.
En este escenario, la empresa de ciberseguridad ESET identificó 11 formas en las que los estafadores usan las ventajas de esta tecnología para hacer más creíbles sus maniobras.
Las técnicas incluyen desde el análisis de información personal publicada en redes sociales hasta la creación de conversaciones automatizadas y documentos falsificados.

El principal riesgo y la mayor razón por la que la gente es víctima de estos engaños es que muchas de estas amenazas aprovechan la confianza que una persona deposita en un mensaje, una voz familiar o una página aparentemente legítima. Por eso, conocer cómo funcionan resulta fundamental para detectar posibles intentos de fraude antes de compartir información o realizar una transferencia.
Las 11 estrategias que usan los ciberdelincuentes para cometer fraudes con ayuda de la IA
1. Correos de phishing más convincentes
La inteligencia artificial permite redactar mensajes fraudulentos con una gramática correcta, un tono profesional y un lenguaje similar al que utilizan bancos, comercios y servicios digitales. Estos correos pueden incluir solicitudes de información personal, enlaces falsos o archivos maliciosos. La ausencia de errores ortográficos, que antes ayudaba a detectar un engaño, ya no garantiza que una comunicación sea auténtica.
2. Ataques personalizados
Los estafadores pueden combinar información obtenida de redes sociales y filtraciones de datos para elaborar mensajes dirigidos a personas específicas. Al incorporar nombres, referencias laborales u otros detalles reales, aumentan las posibilidades de que la víctima confíe en el contacto y responda a sus solicitudes.
3. Análisis de redes sociales
Las herramientas de IA facilitan el estudio de publicaciones, contactos, hábitos y relaciones personales de posibles víctimas. Con esa información, los delincuentes pueden identificar vínculos familiares, intereses y actividades que después utilizan para preparar engaños más creíbles. Incluso datos que parecen inofensivos pueden servir para construir una historia convincente.
4. Clonación de voces
Una de las aplicaciones más peligrosas consiste en imitar la voz de una persona mediante inteligencia artificial. Los delincuentes pueden hacerse pasar por familiares o conocidos durante una llamada telefónica y solicitar dinero con alguna excusa urgente. Esta modalidad de fraude telefónico, conocida como vishing cuando se utiliza la voz para engañar, resulta muy difícil de identificar porque la víctima cree reconocer a quien le habla.
5. Videos falsificados con inteligencia artificial
Los deepfakes también permiten generar o manipular imágenes en movimiento para que una persona parezca decir o hacer algo que nunca ocurrió. Los estafadores pueden utilizar testimonios falsos para promocionar inversiones, servicios o productos inexistentes. La presencia de un rostro conocido en un video ya no constituye una garantía de autenticidad.
6. Anuncios falsos con personas famosas
La inteligencia artificial facilita la creación de publicidades fraudulentas en las que celebridades parecen recomendar productos, plataformas financieras u oportunidades de inversión. Estas campañas aprovechan la popularidad y la imagen pública de esas figuras para captar víctimas. En algunos casos, los anuncios conducen a sitios diseñados para obtener dinero o información sensible.
7. Páginas web fraudulentas.
Los delincuentes pueden utilizar herramientas de IA para desarrollar sitios que reproduzcan la apariencia de empresas, bancos y comercios legítimos. Estas copias incluyen diseños profesionales, imágenes y textos similares a los originales, por lo que pueden resultar difíciles de distinguir a simple vista. Su objetivo suele ser conseguir credenciales de acceso, datos bancarios o pagos por productos y servicios que nunca serán entregados.
8. Chatbots que simulan atención al cliente
Los estafadores también pueden incorporar asistentes conversacionales automatizados a sus plataformas fraudulentas. Estos sistemas responden preguntas en tiempo real, ofrecen explicaciones y mantienen conversaciones para generar confianza. De esta manera, una víctima puede creer que recibe asistencia de una empresa legítima cuando en realidad está interactuando con una herramienta preparada para sostener el engaño.
9. Traducción y adaptación de estafas a diferentes países
La inteligencia artificial permite traducir mensajes fraudulentos y ajustar expresiones, referencias culturales y formas de comunicación a distintos idiomas. Esto facilita la expansión de las campañas a nuevos mercados y reduce los errores que antes delataban muchos engaños procedentes del exterior.
10. Creación de reseñas y opiniones falsas
Los delincuentes pueden generar comentarios positivos y testimonios ficticios para mejorar la apariencia de productos, tiendas y plataformas fraudulentas. Estas evaluaciones buscan convencer a posibles compradores de que otras personas utilizaron el servicio y tuvieron experiencias satisfactorias. Por eso, una gran cantidad de opiniones favorables tampoco garantiza que un sitio sea confiable.
11. Falsificación de documentos
La IA también puede utilizarse para elaborar facturas, identificaciones, comprobantes y confirmaciones con una apariencia profesional. Estos documentos pueden acompañar otras maniobras de fraude para aparentar que una operación comercial, un pago o una identidad son legítimos. Su nivel de detalle puede dificultar que una persona detecte la falsificación mediante una simple revisión visual.
Estas modalidades muestran cómo la inteligencia artificial puede intervenir en distintas etapas de una misma estafa. Un delincuente podría recopilar información sobre una víctima, preparar un mensaje personalizado, dirigirla a un sitio falso y utilizar un chatbot para responder sus consultas. Cada recurso contribuye a aumentar la credibilidad del engaño.
Cómo protegerse de las estafas que utilizan inteligencia artificial
La aparición de estas técnicas obliga a prestar mayor atención al origen de los mensajes y a verificar la identidad de quienes solicitan información o dinero. Una comunicación bien redactada, una voz familiar o una página con apariencia profesional ya no son pruebas suficientes de autenticidad.
Para reducir los riesgos, conviene adoptar algunas precauciones:
- Verificar los mensajes por canales oficiales. Ante un correo o una comunicación inesperada de un banco, empresa u organismo, es preferible ingresar directamente a su aplicación o página oficial en lugar de utilizar los enlaces recibidos.
- Desconfiar de los pedidos urgentes de dinero. Si una persona conocida llama para solicitar una transferencia, conviene cortar la comunicación y contactarla mediante un número que ya se tenga registrado. Reconocer su voz no alcanza para comprobar su identidad.
- Revisar las direcciones de los sitios web. Antes de ingresar contraseñas o datos bancarios, es importante comprobar que la dirección corresponda al servicio legítimo. Los delincuentes pueden registrar dominios muy parecidos a los originales.
- Limitar la información personal disponible públicamente. Evitar compartir detalles sobre rutinas, viajes, relaciones familiares o datos sensibles dificulta la preparación de ataques personalizados.
- No confiar únicamente en anuncios, reseñas o testimonios. Antes de contratar un servicio o realizar una compra, conviene buscar información independiente sobre la empresa y comprobar que sus canales de contacto sean auténticos.
- Activar la autenticación en dos pasos. Esta medida agrega una barrera de seguridad para proteger las cuentas si una contraseña cae en manos de delincuentes. También es importante utilizar claves diferentes para cada servicio.
