Susana Ballesteros le pone la voz a la aplicación que orienta a millones de conductores. Locutora, periodista y actriz de doblaje comparte anécdotas de infancia y su historia de amor con un argentino.
Aunque no puede precisar la fecha, la anécdota debe tener poco más de cinco años. En una de sus visitas a la Argentina, Susana Ballesteros (40) se subió a un remise y le indicó un destino al chofer. El hombre anotó la dirección en su GPS y, mientras seguía las indicaciones de “la gallega”, desde el asiento trasero del auto Susana se tentó de la risa. “Es que estaba escuchando mi voz”, cuenta, en referencia al trabajo de locución que realizó para la app de navegación en 2014 y del que dice sentirse “muy orgullosa”.
La anécdota del remise sigue y tiene un final, si se quiere, inesperado. “Como ese chofer ya me había llevado un par de veces, le dije que la voz del GPS era yo. ¿Y qué pasó? Hasta el día de hoy somos amigos en Instagram. A veces me escribe y yo le escribo. Eso me parece tierno”, asegura la copiloto más famosa del mundo que, además de locutora, es actriz de doblaje, periodista y, ahora también, cantante. El año pasado lanzó su primer videoclip del tema, Ya me cuido yo y, hace dos meses, estrenó su segundo corte, Déjame.
Susana nació en Móstoles, un pueblo que está al suroeste de Madrid, pero creció en Villaviciosa de Odón. Hija de una psicóloga y de (atención) un chofer de micros, la madrileña inició su camino como profesional de la voz conectada a sus ancestros.
“Toda la familia de mi padre, mi abuelo y mis tíos, está relacionada con la carretera y los automóviles. Desde pequeñita, siempre lo he visto a mi padre con el autocar (NdR: ómnibus), haciendo viajes de larga distancia. Me parece muy curioso, que yo, que no tengo nada que ver con ese gremio, de alguna manera ahora sí: como que acompaño y guío con la voz”, cuenta Susana que, actualmente, vive Los Ángeles (Estados Unidos), donde se instaló hace más de quince años.
Otro dato, menos conocido, es que Susana también le pone su voz a “Calm”, una aplicación para meditar y mantener la calma que incluye desde meditaciones guiadas, hasta historias para dormir y programas de respiración. Créase o no, este trabajo de locución que grabó también se conecta con su historia familiar.
“Mientras vivíamos en Móstoles, yo le tenía miedo a unos chicos de mi barrio y, por las noche, todos esos temores se potenciaban. Como mis padres llegaban súper cansados de trabajar y no tenían tiempo para sentarse a leerme un cuento, empecé a escuchar cuentos narrados de una grabación. Era una voz muy cálida que, además de hacerme sentir querida y acompañada, me ayudaba a dormir”, recuerda y dice que le da mucha ilusión estar “del otro lado”, ahora.
“Que a través de mi voz yo esté haciendo sentir a una persona segura, acompañada y querida, a partir de una historia que cuento, me parece muy bonito. Así como las voces de otros locutores fueron importantes en su momento para mí, me gustaría que la mía fuera igual de importante para otros”, agrega.
Cuando viajó de Madrid a Los Ángeles, allá por 2006, Susana llegó buscando nuevos horizontes laborales y la vida la sorprendió con un romance. Tres días después de aterrizar, cuenta, conoció al argentino Gerardo Prat, también locutor, y fue un flechazo.
“Él vino a buscarme al hotel para llevarme a una avant-première y enseñarme cómo cubrir las alfombras rojas. Cuando lo vi me pareció taaaaan guapo… (risas). Luego se quitó las gafas y le vi los ojazos verdes y dije: ‘Ah’. Y bueno ya ves, ahora estamos casados y con dos niñas”, cuenta, como si estuviera reviviendo ese momento.
A nuestro país, dice Susana, viajó muchísimas veces. Conoce las Cataratas del Iguazú, Bariloche, Salta, Jujuy. Incluso hasta vacacionó en Córdoba. “Yo me siento en casa cuando estoy en Argentina. Es más, si voy a una tienda en Los Ángeles y escucho acento argentino, me causa la misma simpatía que si oigo español. Es como si fueran de mí país”, asegura y es imposible no creerle.
Mientras transcurre la entrevista, la madrileña preguntará qué significa la expresión “Ah re”, que utilizan ahora muchos jóvenes. También quiere entender qué quiere decir: “Tipo todo, tipo nada”.
Antes de despedirse, Susana cuenta que el próximo 8 de julio va a dar a un concierto en el bar Jazzville de Madrid. A mediados de junio, el 17, cantó en The Hotel Café en Hollywood. “Me encantaría hacer un show en Buenos Aires para completar el triángulo perfecto de Hollywood – Madrid – Argentina. Ojalá a fines de este año o el que viene pueda lograrlo”, se ilusiona.
