A través de su informe mensual, alertó que los bajos precios del crudo tienen un efecto negativo en la economía global, al tiempo que el grupo incrementó en enero su producción y contribuyó así al desplome del petróleo hasta mínimos de más de 13 años.
En el informe de enero, los 13 socios del grupo produjeron en ese mes 32,33 millones de barriles diarios (mb/d), 130.000 más que en diciembre, y más de 2,3 mb/d por encima del tope nominal de la organización, situado en 30 mb/d.
Los propios analistas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo reconocen en el documento que la sobreproducción mundial de crudo en 2015 fue de 2 mb/d.
En el informe también se indica que los países responsables del incremento de la producción en el último mes son Irak, Irán, Nigeria y Arabia Saudí, mientras que el bombeo de Angola, Argelia y Venezuela cayó.
Los datos coinciden con los ofrecidos por la Agencia Internacional de la Energía, que apuntó esta semana a un incremento de la producción de los países de la OPEP en un mercado ya saturado.
Para el mes de enero el precio del barril (OPEP) cayó un 21 % debido a «un exceso de oferta en el mercado del petróleo, la desaceleración de la economía china y una inusual bajada de la demanda de combustible de calefacción por el clima templado en regiones clave para el consumo», según el informe.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo sostiene «El efecto negativo de la fuerte caída de los precios del petróleo desde mediados de 2014 es mayor que los beneficios a corto plazo y parece que hay un «efecto contagio» a muchos aspectos de la economía mundial».
Los efectos negativos a los que la OPEP hace referencia son diversos; exposición de los bancos del sector petrolero, así como una inflación muy baja en las economías desarrolladas y una caída de ingresos fiscales por los precios de los combustibles.
«Debido a los efectos de la «gran recesión», la posibilidad de que aumente la capacidad de gasto de los consumidores es limitada», sostiene la OPEP.
Arabia Saudí, que es responsable de un tercio de la producción total de la OPEP, ha impulsado una estrategia de precios bajos, para expulsar a competidores que necesitan una cotización más alta para sobrevivir, y defender así su porción del mercado.
