La mora escala otro nivel y ahora marca un récord de argentinos con deuda “doble” en bancos y billeteras

Los atrasos en los pagos se multiplicaron por cinco en apenas 18 meses y ya limitan la recuperación del financiamiento al consumo.

miércoles 22/07/2026 - 12:39
Compartí esta noticia

La mora del crédito al sector privado pasó del 2% en noviembre de 2024 al 9,7% en mayo de 2026. En 18 meses, se quintuplicó.

Ese dato solo ya es muy potente. Pero hay uno que lo supera en gravedad e indica que 1,3 millones de personas presentan «doble deuda»: atrasos simultáneos tanto en bancos como en entidades no financieras como billeteras, fintech, tarjetas de supermercados o financieras de automotrices.

Es lo que la consultora Equilibra denominó morosidad «por partida doble». No es gente que usó un canal de crédito y no pudo pagar. Es gente que tomo financiamiento en todos los frentes disponibles y no puede pagar en ninguno. 

De los 34,7 millones de argentinos mayores de 18 años, 20,7 millones tienen algún tipo de crédito formal activo. De ese universo, 5,8 millones están en mora, lo que equivale al 28% de todos los que tienen deuda

El porcentaje supera la tasa de mora medida en pesos porque muchas personas tienen varias líneas de crédito en simultáneo y pueden incumplir en varias de ellas al mismo tiempo.

La mora ya golpea al consumo

Hay un grupo específico donde la situación es directamente catastrófica. Entre las personas que solo pueden acceder al crédito a través de entidades no financieras (las que no califican para un banco y dependen de fintech, billeteras y entidades no financieras) la mora supera el 50%. Más de uno de cada dos deudores en ese segmento no paga.

Son 2,9 millones de personas morosas sobre un universo de 5,3 millones de clientes de entidades no financieras exclusivamente. Ese 54% de mora es el número más brutal de todo el informe de Equilibra y explica por qué la crisis del crédito golpea distinto según a qué puerta pudo golpear cada familia.

Los bancos, que exigen mayores requisitos pero ofrecen tasas más bajas, tienen una mora del 7,6% medida sobre los montos prestados. Las entidades no financieras, que dan crédito más accesible pero más caro, tienen una mora del 30,3%. La diferencia entre los dos mundos del crédito argentino nunca fue tan visible como ahora.

Equilibra detectó una situación especialmente preocupante en la franja etaria de 18 a 29 años. Solo el 40% de los jóvenes de ese rango accede al crédito formal, y la mayor parte de ese financiamiento viene de entidades no financieras. Entre quienes tomaron crédito, casi cuatro de cada diez están en mora. Entre quienes solo usaron entidades no financieras, el porcentaje sube al 50%.

Es la convergencia de dos problemas estructurales: los jóvenes no califican para el sistema bancario tradicional (no tienen historial, no tienen recibo de sueldo formal, no tienen garantías) y quedan reducidos al crédito más caro, que llegó en un momento en que los ingresos reales cayeron y convirtió deudas que en teoría eran manejables en obligaciones impagables.

Andrés Roncero, economista especializado en consumo y crédito, consultado por iProUP, pone en perspectiva histórica la dimensión del problema: “La tasa de mora en personas físicas llegó al 16,1%, más del doble del pico de 2019, que era del 7,8%”.

El experto recuerda que “ese número de 2019 ya se consideraba grave en su momento. Lo que estamos viendo ahora no tiene precedentes en la serie reciente”.

Roncero cree que “lo más preocupante no es el nivel sino la velocidad. Pasó de 3,4% a 16,1% en seis meses. Eso no es una tendencia gradual, es una aceleración que indica que el problema de fondo es sistémico”.

Por qué la mora ya es un problema para toda la economía

El informe de Equilibra traza la secuencia que explica cómo se llegó hasta acá. El punto de partida fue el equilibrio fiscal y la reducción del financiamiento del Tesoro por parte de los bancos. Esa reconfiguración del sistema liberó espacio para que los bancos prestaran más a empresas y familias, y el crédito al sector privado explotó. 

En dos años, la cantidad de personas con financiamiento formal pasó de 17,1 millones a 20,7 millones. Pero ese crecimiento tuvo una lógica más complicada que la simple expansión del consumo.

Una parte importante de esas nuevas deudas fueron tomadas por hogares que necesitaban el crédito no para comprar bienes o invertir, sino para cubrir gastos corrientes que los ingresos no alcanzaban a financiar.

Analía Romero, analista financiera con especialización en mercados de crédito al consumo, lo describe de una forma que resume el ciclo perverso: “Muchas familias tomaron deudas para pagar el alquiler, las expensas o la prepaga porque el sueldo llegaba tarde o no alcanzaba”.

“No fue un boom de consumo de bienes durables, fue un endeudamiento de supervivencia”, precisa. La experta cree que “cuando el dinero para vivir viene de un préstamo en cuotas con tasa de interés alta, el margen para pagar esa deuda es casi cero”.

“La mora que estamos viendo no es irresponsabilidad financiera masiva, es la consecuencia aritmética de ingresos que no alcanzan”, concluye Romero.

Ese diagnóstico coincide con lo que detectan las encuestas de opinión pública, que la propia consultora Equilibra cita explícitamente. La mora no es solo con los bancos. También viene creciendo el atraso en el pago de expensas, prepagas, cuotas de clubes y cualquier obligación fija mensual. El problema desbordó el sistema financiero y penetró en la economía doméstica cotidiana. 

El mapa regional y lo que nadie puede resolver solo

El informe también detectó que la crisis del crédito no se distribuye de manera uniforme en el territorio. La penetración del crédito es más alta en la Patagonia y el centro del país. Las provincias del Norte, en cambio, tienen menor acceso al financiamiento y al mismo tiempo las mayores tasas de mora del país.

En esa región, más del 30% de las personas con crédito registra incumplimientos, con la única excepción de Jujuy. Las provincias donde la gente tiene menos acceso al crédito formal son también las que más incumplen cuando logran acceder. Eso sugiere que el crédito en esas zonas llega tarde, caro y a personas sin la estabilidad económica para sostenerlo.

La conclusión que Equilibra deja explícita en el informe es la que más debería pesar en el debate de política económica y que ningún plan de refinanciación bancaria alcanza a resolver por sí solo.

La suba exponencial de la mora en menos de dos años (de 2,4 a 5,8 millones de personas en situación de incumplimiento) es un problema macroeconómico porque el canal del crédito en pesos a individuos está dañado de forma estructural, lo que hace muy difícil revertir la anemia del consumo interno.

Pero también es un problema socioeconómico que va mucho más allá del sistema financiero. A las familias no les alcanza el ingreso, y la mora no respeta categorías. Llega a la cuota del banco, al resumen de la tarjeta, al pago mensual de la prepaga y a las expensas del edificio al mismo tiempo.

El Banco Nación ofrece refinanciación a 120 cuotas. El Provincia bajó sus tasas. La Legislatura porteña aprobó un programa de desendeudamiento. Todas esas iniciativas son respuestas reales a un problema real.

Pero resolver la mora de 5,8 millones de personas requiere algo que ningún banco puede ofrecer y es que los ingresos suban más rápido que las deudas. Mientras eso no ocurra, el 28% de los deudores seguirá sin poder pagar y el número puede seguir creciendo.

Aparecen en esta nota:
#bancos#Mora
Compartí esta noticia