Las tasas de interés a las que pueden endeudarse las familias siguen bastante por encima de la inflación. Incluso en los bancos y con perfiles de riesgo más bien conservados, los usuarios se encuentran con costos elevados. En billeteras virtuales y otros proveedores no financieros de crédito, el financiamiento es todavía más caro.
Según datos del Banco Central (BCRA), la tasa nominal anual promedio de los préstamos personales fue del 63,82% el último jueves, aunque dos días antes superaba el 69%. A comienzos de año, rondaba el 71%.
Si bien hubo una caída entre esas puntas, el costo es más de tres veces la inflación acumulada entre enero y julio, que fue del 19,3%. También duplica al aumento de precios en los últimos 12 meses, que fue del 33,8%.
Por qué la tasa de los préstamos no baja
En el sistema financiero dieron varios argumentos para explicar por qué las tasas de préstamos a las familias se mantienen en niveles elevados. Los bancos cargaron principalmente contra los impuestos y aseguraron que cerca de un tercio de las tasas corresponde a tributos nacionales, provinciales o municipales.
Reconocieron, también, que la política de encajes altos encarece la intermediación: mientras los bancos pagan por el total de los depósitos que reciben (las tasas de los plazos fijos a 30 días van desde el 21% al 29% nominal anual promedio, según datos oficiales), deben dejar una parte importante inmovilizada en el BCRA sin remuneración.
La morosidad récord es un tercer factor que apareció entre los argumentos para prestar más caro. En junio se vio la primera caída –de 0,1 puntos– en la irregularidad total del sistema, después de 18 meses. Sin embargo, en los préstamos a familias la proporción se mantuvo en el máximo del 12,8% por segundo mes consecutivo. En las líneas personales, incluso, subió medio punto en el mes y llegó al 16,4%.
Además, las personas que ya cayeron en atrasos previamente, aún si regularizaron su deuda, tienen un perfil más riesgoso y, por lo tanto, cuando vuelven a acceder al financiamiento lo hacen a tasas más caras.
La mora hace subir los riesgos porque hay mayor probabilidad de que alguien no pague. Pero, además de eso, hay otro costo que es la previsión que los bancos tienen que hacer para cubrir la mora: son ciertos recursos que tienen que separar a cuenta de posibles complicaciones. En el sistema financiero ese número se duplicó en el último tiempo”, explicó Federico González Rouco, economista de Empiria, a TN.
Por su parte, Claudio Caprarulo, economista de Analytica, resumió: “Los encajes se mantienen elevados y el aumento en la mora también genera que haya más riesgo pensando hacia adelante, ya que el ingreso disponible de las familias todavía no tuvo una recuperación. Los impuestos, en cambio, son más estructurales; no me parece que expliquen la dinámica reciente de las tasas”.
Las perspectivas hacia adelante
Otro punto que señalaron en el sistema financiero tiene que ver con la incertidumbre. “Se necesitan varios años de hacer las cosas bien y tener estabilidad para ampliar el crédito a tasas bajas”, afirmó una fuente del sector.
Al mismo tiempo, y deslizó que esperan un escenario de mucha volatilidad durante la carrera electoral de 2027. Por lo tanto, los bancos no prevén un boom de crédito antes de las elecciones que pueda ayudar a reactivar la actividad económica.
Caprarulo se manifestó en la misma línea: “La política monetaria, que incluye la participación del Tesoro, no da previsibilidad para pensar en prestar a familias a más de 12 meses”.
Para el analista, la tasa no parece tener perspectivas de hacer un recorte profundo en los próximos meses. Por el contrario, el aumento reciente del costo financiero impactó negativamente en los préstamos.
“Si se replica un escenario similar al de 2025, sería más alcista. Una baja podría venir si el Gobierno modifica la política monetaria, por ejemplo, con una reducción de encajes o con un cambio en el mecanismo de transmisión de la tasa de referencia”, sostuvo.
Por su parte, González Rouco consideró que el costo del financiamiento podría tener un recorte a medida que la morosidad se estabilice o baje. De todos modos, reconoció que hoy el Gobierno está sosteniendo una tasa alta que prioriza la reducción de la volatilidad más que el descenso del costo.
